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Un tiempo después... 

El sol de la mañana se colaba con fuerza por la ventana del pequeño apartamento que Sunoo y Sunghoon compartían, derramando luz sobre las paredes decoradas con posters, fotos y notas escritas a mano. Era una mañana especial: Sunoo cumplía diecinueve años.

A diferencia de otros años, no había miedo ni tristeza. En cambio, había una calma que llenaba todo el espacio. Sunoo se sentó en el borde de la cama, mirando el reflejo en el espejo frente a él. Su cabello ahora era rubio y sus ojos tenían un brillo diferente. 

Aquel chico que una vez había huido de su casa, temeroso y lleno de dudas, estaba a punto de cerrar una etapa y comenzar otra. Dentro de unos días comenzaría la universidad. Al fin estaba empezando a tomar sus propias decisiones.

—¡Feliz cumpleaños mi amor! —dijo, entrando con dos tazas de café en las manos.

Sunoo sonrió, dejando que la felicidad se filtrara en cada gesto. Sunghoon se acercó y, tras abrir uno de los cajones del mueble que tenía al lado, le entregó un pequeño paquete envuelto con papel marrón y una cinta azul.

Sunoo abrió el paquete con cuidado, desplegando el papel marrón con manos un poco temblorosas, no por nervios, sino por la emoción contenida. Dentro había un cuaderno, decorado con diferentes referencias a sus libros favoritos y una nota escrita a mano. 

"Para que sigas escribiendo tu historia, para que nunca olvides lo lejos que has llegado."

Sunoo levantó la mirada, y sus ojos se encontraron con los de Sunghoon, cálidos y llenos de amor. Se acercó y le abrazó con fuerza, sintiendo cómo se aferraba a esa seguridad que había tardado tanto en encontrar.

—Gracias —susurró—. Por estar siempre.

Después de desayunar juntos en calma, Sunoo se sentó en el sofá con el cuaderno abierto sobre las piernas. Las páginas en blanco le miraban, invitándole a escribir sus sueños, sus miedos, sus planes. Pero, antes de que pudiera empezar, el teléfono sonó.

Era Chaewon.

—Hola, hermanito. Feliz cumpleaños —su voz sonaba alegre y un poco cansada a la vez—. Solo quería felicitarte y decirte que todo va bien por aquí. 

Sunoo sonrió al escucharla, llevaban casi dos semanas sin hablar. Sabía que la vida no había sido fácil para ella tampoco, pero se sentía orgulloso de lo lejos que había llegado.

—¿Cómo te va en el trabajo? —preguntó.

—Bien —respondió—. Estoy aprendiendo mucho, y ya he hecho algunos amigos. Se que no es la universidad, pero creo que ahora mismo es lo que necesito. Y estoy pensando en tomar unas clases por la noche, a ver si puedo combinar las dos cosas. ¿Y tú? ¿Cómo estás con la universidad? ¿Emocionado?

—Sí —respondió él—. Un poco nervioso, pero listo

Hablar con su hermana le recordó lo mucho que ambos habían crecido, cada uno a su manera.

Al colgar, Sunoo se quedó mirando el cuaderno, despues de unos minutos comenzó a escribir en la primera página



your lips my lips - sungsunHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora