Al dia siguiente amaneció con el cielo raro, ni gris ni azul. Ese tipo de días en que no sabés si salir o no. Sunoo se despertó antes de que sonara el despertador, como si su cuerpo supiera que ese día iba a ser distinto, incluso si él todavía no quería admitirlo. Bajó a desayunar en silencio. Su madre ya estaba en la cocina, revolviendo algo en una olla, pero no lo miró. Su padre no estaba. Sunoo se sirvió cereal sin decir nada. El tazón golpeó un poco fuerte contra la mesa, pero no pidió disculpas.
—¿No vas a estudiar hoy? —preguntó su madre sin girarse.
—No —respondió sin mas.
Cuando subió de nuevo, Chaewon ya estaba armando una bolsa negra con sus cosas. No una maleta. Una de esas bolsas que usas para ropa vieja o para cuando estás escapando, literalmente.
—¿De verdad vas a usar eso? —dijo él, medio sonriendo.
—Sí. Si voy a irme con estilo, que sea el estilo deprimente. Además, no tengo una maleta digna desde 2018.
Sunoo se sentó en el borde de su cama. Tenía un calcetín puesto y el otro no. Miraba el suelo. No hacia nada.
—Ey. Podemos no hacerlo hoy si prefieres. No hace falta correr.
—No es eso —dijo él—. Es solo que... me siento raro.
La habitación quedo en silencio durante varios minutos, escuchandose unicamente los golpes que daba Chaewon al mover sus cosas de un lado a otro
—Igual no se ni que llevarme —murmuró—. ¿mi uniforme? ¿mis cuadernos? ¿fotos? No quiero llevar nada de esta casa pero tampoco quiero olvidarme de todo.
Chaewon lo miró y sonrió de lado.
—Llevate lo que todavía se siente tuyo.
Un rato después, el cuarto estaba hecho un desastre. Libros abiertos, ropa doblada a medias, un peluche viejo que él no recordaba haber guardado. Todo estaba revuelto pero por primera vez no molestaba. A las cinco de la tarde, Chaewon tenía el bolso en la mano. Sunoo tenía la mochila puesta. No sabían bien a dónde iban a dormir esa noche. Chaewon conocía a alguien que alquilaba un lugar. Nada seguro, pero algo.
Bajaron las escaleras en silencio. La casa seguía oliendo a sopa. La tele estaba prendida pero sin volumen. Su madre los vio pasar. Los miró como si fueran dos extraños llevándose cosas que no les pertenecían. Pero no dijo nada. Y ese nada fue lo que más dolió.
—¿Tienes hambre? —preguntó Chaewon mientras bajaban la calle sin rumbo claro.
—Un poco —respondió Sunoo.
—Vamos a buscar algo barato. Pero con pan. Hoy necesito pan.
—Y chocolate —agregó él.
Chaewon rió. —Chocolate también.
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your lips my lips - sungsun
Fanfiction"your lips, my lips, apocalypse" Sunoo y Sunghoon se conocen por un pequeño accidente, el mayor no desaprovecha la oportunidad y consigue su número. Lo que empezó como una simple disculpa podría cambiar la vida de ambos
