La habitación de Sunghoon estaba en silencio, iluminada solo por la luz suave del pasillo que se colaba por la rendija de la puerta. Afuera hacía frío, pero allí dentro no. Dentro todo era tranquilo. Sunoo estaba acostado, tapado hasta el pecho con la manta. Sunghoon se sentó a su lado, apoyando la espalda en la pared. Ninguno de los dos decía nada, pero sus respiraciones iban al mismo ritmo.
—¿Estas comodo? —preguntó Sunghoon, con voz suave.
Sunoo giró un poco la cabeza para mirarle.
—Contigo siempre.
Sunghoon sonrió, bajando la mirada como si le diese un poco de vergüenza. Acarició la manta con los dedos, sin saber muy bien qué decir.
Sunoo alargó la mano y le cogió la manga del jersey.
—Ven aquí —susurró.
Sunghoon se metió bajo la manta sin pensarlo dos veces, quedando cara a cara con él. Sus narices casi se tocaban. El aire entre los dos se volvió cálido, como si todo lo demás quedara fuera de esa cama, fuera del cuarto, fuera del mundo.
—Me gusta tenerte así de cerca —murmuró Sunoo—. Siento que todo lo malo se calla.
Sunghoon alzó una mano y le apartó con cuidado un mechón de pelo que le caía en la frente.
—¿Sabes qué pensé cuando te vi llegar hoy?
—¿Qué?
—Que si me hubieras pedido que me fuese contigo, lo habría hecho. Aunque no supiera a dónde.
Sunoo no respondió. Solo le miró. De esa forma suya, como si con los ojos pudiera abrazarlo más fuerte que con los brazos. Sunghoon acercó su frente a la de él.
—Estoy enamorado de ti, Sunoo.
El corazón del pelirrosa latió tan fuerte que creyó que Sunghoon podía escucharlo.
—Yo también —dijo, con un hilo de voz—. Desde hace tiempo. Aunque me costara admitirlo incluso a mí mismo.
Sunghoon acarició su mejilla despacito, como si tocarle fuera algo sagrado. Sunoo cerró los ojos un momento, dejándose llevar por ese gesto.
—Eres lo más bonito que me ha pasado —dijo él, apenas audible—. Y a veces me da miedo sentir tanto.
Sunghoon no respondió con palabras. Solo acercó los labios y lo besó. Despacio, suave. Como si el mundo tuviera todo el tiempo del mundo para detenerse en ese instante. Sunoo respondió al beso con la misma calma. No era un beso de urgencia, ni uno de reconciliación. Era un beso que decía estoy aquí. Que decía me quedo.
Cuando se separaron, Sunoo se acurrucó en el pecho de Sunghoon, como si su sitio siempre hubiera estado ahí.
—Si mañana todo se vuelve difícil... —dijo en voz baja.
—Entonces lo enfrentamos juntos —respondió Sunghoon—. Ya no estás solo.
Y esa fue la promesa más sincera que se hicieron esa noche. No hubo juramentos eternos, ni palabras grandiosas. Solo una manta, un latido compartido, y dos cuerpos que ya no sabían cómo estar separados.
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your lips my lips - sungsun
Fanfiction"your lips, my lips, apocalypse" Sunoo y Sunghoon se conocen por un pequeño accidente, el mayor no desaprovecha la oportunidad y consigue su número. Lo que empezó como una simple disculpa podría cambiar la vida de ambos
