Pasaron varios días desde aquel momento en el parque, y algo había cambiado entre Sunoo y Sunghoon. No era algo drástico ni llamativo, sino más bien una sensación de complicidad que se había instalado entre ellos. Ya no había dudas ni miedos que los separaran; ahora, cada gesto, cada mirada, cada palabra estaba llena de un entendimiento mutuo que los hacía sentirse más cerca que nunca.
Era un día soleado de fin de semana, y Sunoo estaba en casa de Sunghoon. Habían pasado la mañana viendo una película, riéndose de las escenas tontas y compartiendo un tazón de palomitas. Ahora, estaban sentados en el sofá, con las piernas entrelazadas y una manta cubriéndolos. El ambiente era cálido y acogedor, como si el mundo exterior no existiera.
—¿Sabes qué? —dijo Sunoo de repente, rompiendo el silencio cómodo que había entre ellos.
—¿Qué? —preguntó Sunghoon, mirándolo con curiosidad.
—Me encanta esto —respondió Sunoo, haciendo un gesto con la mano para abarcar la escena. —Estar aquí contigo, sin hacer nada especial, pero sintiendo que todo es perfecto.
Sunghoon sonrió, y Sunoo notó cómo sus ojos se iluminaban. —A mí también me encanta —dijo, acariciando suavemente la mano de Sunoo. —No necesitamos grandes planes para ser felices.
Sunoo asintió, sintiendo que esas palabras resonaban profundamente en su corazón. Era cierto; no necesitaban grandes gestos ni aventuras emocionantes. Lo que más disfrutaban eran esos momentos simples, en los que podían ser ellos mismos sin preocupaciones.
—¿Recuerdas cuando nos conocimos? —preguntó Sunoo de repente, con una sonrisa traviesa. —Chocamos en la biblioteca, y te tiré el café encima.
Sunghoon rió, recordando ese momento. —¿Cómo podría olvidarlo? Iba todo mojado, y tú parecías a punto de llorar de la vergüenza.
—¡Es que estaba tan nervioso! —protestó Sunoo, riendo también. —No sabía qué hacer. Pensé que ibas a denunciarme o algo.
—Bueno, mira cómo terminamos —dijo Sunghoon, acercándose un poco más a Sunoo. —Creo que ese café derramado fue lo mejor que me pudo pasar.
Sunoo sonrió, sintiendo que el corazón le latía más rápido. —¿En serio?
—En serio —afirmó Sunghoon, mirándolo a los ojos. —Porque si no hubiera sido por eso, tal vez nunca nos hubiéramos acercado tanto.
Sunoo se quedó callado por un momento, reflexionando sobre esas palabras. Era increíble cómo algo tan pequeño como un accidente había cambiado sus vidas para siempre. Ahora, no podía imaginarse un futuro sin Sunghoon a su lado.
—¿Sabes qué más me gusta de nosotros? —preguntó Sunoo después de un rato.
—¿Qué? —preguntó Sunghoon, intrigado.
—Que podemos hablar de cualquier cosa —respondió Sunoo, sonriendo. —No importa si es algo tonto o serio. Siempre siento que puedo contarte todo.
Sunghoon asintió, con una expresión suave. —Es lo mismo para mí, Sunoo. Contigo me siento... en casa.
Esas palabras hicieron que Sunoo sintiera una oleada de emoción. Era exactamente lo que él sentía: con Sunghoon, todo encajaba. No importaba lo que pasara en el mundo exterior; cuando estaban juntos, todo tenía sentido.
—¿Y si hacemos algo diferente esta tarde? —propuso Sunghoon de repente, rompiendo el silencio.
—¿Como qué? —preguntó Sunoo, levantando una ceja con curiosidad.
—No lo sé —dijo Sunghoon, encogiéndose de hombros. —Podríamos salir a caminar, o ir a ese café que te gusta tanto. O simplemente quedarnos aquí y seguir viendo películas. Lo que tú quieras.
Sunoo pensó por un momento, y luego sonrió. —¿Qué tal si hacemos las dos cosas? Podemos ir al café y luego volver aquí a ver otra película.
Sunghoon rió, y Sunoo notó cómo su risa llenaba la habitación de alegría. —Eres increíble, ¿sabes? Siempre encuentras la manera de tenerlo todo.
—Es que contigo todo es mejor —respondió Sunoo, sonriendo también.
Caminaron juntos hasta el café, hablando de cosas sin importancia pero disfrutando cada momento. El sol brillaba en el cielo, y el aire olía a flores y a tierra mojada. Era un día perfecto, y Sunoo no podía evitar sentirse agradecido por todo lo que tenía.
Cuando llegaron al café, Sunghoon le sostuvo la puerta a Sunoo, y este entró con una sonrisa. Eligieron una mesa cerca de la ventana, donde podían ver a la gente pasar mientras disfrutaban de sus bebidas. Sunoo pidió su café favorito, y Sunghoon eligió un té.
Se quedaron allí un rato, disfrutando de la compañía del otro y de la tranquilidad del momento. Sabían que los desafíos no habían desaparecido, pero en ese instante, nada más importaba. Estaban juntos, y eso era todo lo que necesitaban.
Cuando regresaron a casa de Sunghoon, se acomodaron en el sofá con otra película. Sunoo apoyó su cabeza en el hombro de Sunghoon, sintiendo una paz que lo envolvía por completo.
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your lips my lips - sungsun
Fanfiction"your lips, my lips, apocalypse" Sunoo y Sunghoon se conocen por un pequeño accidente, el mayor no desaprovecha la oportunidad y consigue su número. Lo que empezó como una simple disculpa podría cambiar la vida de ambos
