El informante

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Desperté envuelta entre las sabanas, el aroma a perfume masculino estaba impregnado en la almohada y en cada parte de esa habitación

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Desperté envuelta entre las sabanas, el aroma a perfume masculino estaba impregnado en la almohada y en cada parte de esa habitación. Incluida yo misma. Había pasado la mejor noche de mi vida en mucho tiempo, había sentido tanta protección que no quería irme de esa casa, bueno no como me fui la ultima vez que estuve ahí. Me removí en la cama sin intención de moverme. Dormir con Adam y recordar lo ocurrido durante la noche era una agradable sensación.

No habíamos hecho nada, solo disfrutamos de la comida, que por cierto estaba deliciosa. Bebimos algo de vino, charlamos hasta altas horas de la madrugada escuchando algo de música. Para terminar, durmiendo en la misma cama. sus brazos apretándome con cuidado. Los besos que dejo en cada una de mis heridas e incluso en viejas cicatrices en mi piel que a veces me hacían sentir insegura, me hacían sentir fea. Pero el, se había encargado de besar cada una de ellas repitiendo sin pausa que era perfecta aun con todas mis heridas.

— Buenos días bonita. – menciono mientras avanzaba semi desnudo con una taza de café en la mano tomando asiento a mi lado.

— Buenos días.

— ¿Dormiste bien?

— Si, aunque me duele todo. – acerco una mano hacia mi rostro moviendo unos mechones de mi cabello tras mi oreja. - ¿Qué?

— Que eres hermosa. En fin, te preparare desayuno.

— Me quiero duchar ¿Me prestas tu baño?

— Claro.

Sali de la ducha avanzando hacia la cocina donde el seguía haciendo lo suyo, su espalda ancha, sus músculos marcados y algunas heridas. Me fije en su hombro donde una bala le había dado hace mucho tiempo. Avance hasta el tomando asiento en la barra antes de carraspear y llamar su atención, antes de darme de comer puso algo de medicina frente a mi y con suma delicadeza paso sus dedos con algo de pomada por las heridas de mi rostro, me estaba tratando con tanta delicadeza que sentía que iba a explotar.

— Mucho mejor...

— Gracias Adam.

— No hay de que, ten. Café de grano recién hecho y crepas con mermelada casera de fresa enviada por mi madre.

— Wow y yo solo tomo café instantáneo del barato y pan de bolsa con queso. – dije provocando risas en él.

— Mi madre es nutricionista, una muy exigente, mi padre es chef. Aprendí con ellos de la buena cocina y a comer bien y saludable. Adquirí esos hábitos de su parte.

— Ya veo. Esta buena.

— No me molestaría ser tu chef personal.

— Y ayudarme con mi desordenada dieta. Mi madre dice que soy como un cerdo que come lo que sea.

— Pues puedo ayudarte a cambiar ciertas cosas, pero es tu encanto. No cambiaria nada de ti.

Mi corazón estaba latiendo y tal vez era yo o estaba haciendo mas calor de la normal en la ciudad. No definitivamente solo era yo. Cada una de sus palabras estaba desestabilizando mi mente. Demasiado peligroso y demasiado bueno para ser cierto. Pero lo era. Era completamente cierto. Adam se estaba metiendo peligrosamente en mi vida. prácticamente pase todo mi día libre en su casa, olvidándome por completo de mis propias responsabilidades.

in the STREETHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora