Season 2: Flujo de caja

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El sol de la mañana nos estaba golpeando directo en la cara

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El sol de la mañana nos estaba golpeando directo en la cara. La brisa matutina nos hizo despertar por completo. Con Adam habíamos salido de casa temprano, casi a las 6 de la mañana para terminar en una de las playas de la ciudad. Había olas increíbles para poder surfear y al parecer no habíamos sido los únicos en tener la misma idea.

Decenas de ellos estaban a lo largo de la costa y yo junto con mi sexy novio no íbamos a quedarnos ahí solo mirando. Tomamos nuestras tablas para poder nadar y esperar a que llegara una buena ola.

— ¿Qué apostamos?

— ¿En serio vamos a apostar?

— Claro. Una semana de esclavitud.

— Melani te vas a arrepentir y serás mi sirvienta. Tomo esta. – dijo antes de ponerse a brasear y ponerse de pie para montar la primera ola haciéndolo perfectamente.

— presumido.

— ¡Tu turno nena! – respire profundo antes de comenzar a brasear hasta lograr subir a la tabla. Aunque solo dure un par de segundos antes de caer al agua. Con dificultad logre llegar a la superficie. – creo que serás mi esclava por una semana Melani Parker ¿Te pondrás uno de esos uniformes sexys?

No se donde lo saco, como lo consiguió o siquiera como tuvo el valor de comprar algo así para mi. Llego a casa con ese uniforme de empleada demasiado corto, apenas si cubría el trasero. Pero ahí estaba frente a mi con esa cosa y esa sonrisa degenerada en su rostro.

Mi ojo comenzó a temblar al tener ese uniforme en mis manos. Pero a mi se me había ocurrido hacer esa tonta apuesta y ahí estaba sin poder oponerme a usarlo. Si Mike estuviera aquí seguramente me tomaría fotos y las usaría para mostrarlas en la cena navideña de la familia.

— Esto es humillante.

— Te ves hermosa. – susurro mientras mordía y lamía sus labios con descaró.

— Adam... bien ¿Qué quieres que haga?

— Empecemos por preparar la cena.

— Si te gusta la comida quemada y salada. Bien, lo que el señor ordene.

— Quemada y salada. – su cara cambio enseguida. – sabes que yo me encargo de la comida.

— Claro mi amor. – al escuchar el timbre de la casa fui a abrir esta olvidando por completo que llevaba eso puesto. Al abrir y ver la cara de mi suegra. - ¡Oh rayos!

— Hola, querida.

— Lo siento, es culpa de su hijo.

— Hola, mamá. – si la tierra pudiera tragarme en este momento. Mis mejillas estaban ardiendo por la vergüenza. Voltee hacia Adam que solo estaba aguantándose las ganas de reír.

— Interesante recibimiento cariño.

— Yo... - salí corriendo para poder quitarme esa cosa y ponerme ropa normal.

in the STREETHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora