La razón de este fan fic es simple !No encontré ninguno!
Me comencé a ver la serie y pues me gusto y pues dije porque no.
Los personajes pertenecen todos a la serie SWAT y su creador.
La serie seguirá el orden de la serie.
NO SE ACEPTAN COPIAS.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El sol de la mañana nos estaba golpeando directo en la cara. La brisa matutina nos hizo despertar por completo. Con Adam habíamos salido de casa temprano, casi a las 6 de la mañana para terminar en una de las playas de la ciudad. Había olas increíbles para poder surfear y al parecer no habíamos sido los únicos en tener la misma idea.
Decenas de ellos estaban a lo largo de la costa y yo junto con mi sexy novio no íbamos a quedarnos ahí solo mirando. Tomamos nuestras tablas para poder nadar y esperar a que llegara una buena ola.
— ¿Qué apostamos?
— ¿En serio vamos a apostar?
— Claro. Una semana de esclavitud.
— Melani te vas a arrepentir y serás mi sirvienta. Tomo esta. – dijo antes de ponerse a brasear y ponerse de pie para montar la primera ola haciéndolo perfectamente.
— presumido.
— ¡Tu turno nena! – respire profundo antes de comenzar a brasear hasta lograr subir a la tabla. Aunque solo dure un par de segundos antes de caer al agua. Con dificultad logre llegar a la superficie. – creo que serás mi esclava por una semana Melani Parker ¿Te pondrás uno de esos uniformes sexys?
No se donde lo saco, como lo consiguió o siquiera como tuvo el valor de comprar algo así para mi. Llego a casa con ese uniforme de empleada demasiado corto, apenas si cubría el trasero. Pero ahí estaba frente a mi con esa cosa y esa sonrisa degenerada en su rostro.
Mi ojo comenzó a temblar al tener ese uniforme en mis manos. Pero a mi se me había ocurrido hacer esa tonta apuesta y ahí estaba sin poder oponerme a usarlo. Si Mike estuviera aquí seguramente me tomaría fotos y las usaría para mostrarlas en la cena navideña de la familia.
— Esto es humillante.
— Te ves hermosa. – susurro mientras mordía y lamía sus labios con descaró.
— Adam... bien ¿Qué quieres que haga?
— Empecemos por preparar la cena.
— Si te gusta la comida quemada y salada. Bien, lo que el señor ordene.
— Quemada y salada. – su cara cambio enseguida. – sabes que yo me encargo de la comida.
— Claro mi amor. – al escuchar el timbre de la casa fui a abrir esta olvidando por completo que llevaba eso puesto. Al abrir y ver la cara de mi suegra. - ¡Oh rayos!
— Hola, querida.
— Lo siento, es culpa de su hijo.
— Hola, mamá. – si la tierra pudiera tragarme en este momento. Mis mejillas estaban ardiendo por la vergüenza. Voltee hacia Adam que solo estaba aguantándose las ganas de reír.
— Interesante recibimiento cariño.
— Yo... - salí corriendo para poder quitarme esa cosa y ponerme ropa normal.