Season 2: orgullo

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Salí temprano de la cama, algo raro en mis días libres

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Salí temprano de la cama, algo raro en mis días libres. Pero apenas había logrado dormir. No se porque ese sueño me hizo sentir dolores de cabeza. No Había soñado con el en años. Aunque más bien fue como un largo flash back hacia el pasado, ese pasado que había querido olvidar a costa de todo. Pero ahí estaba nuevamente, clavándose como una espina en el costado.

Molesta, dolorosa e incómoda. Como todo lo que Hunter Redd representaba. Y ahora estaba nuevamente en mi vida y esperaba no tener que volver a lidiar con el en el futuro. Vi mi billetera sobre la mesa de la cocina, abrí esta viendo en su interior la tarjeta del idiota. Solo la guarde nuevamente para no pensar en él.

— Buenos días, amor. – sonreí al sentir sus labios contra mi sien. – te levantaste temprano, tu no te levantas temprano ¿Esta todo bien?

— ¿Por qué me conoces tan bien?

— Porque te observo, si no conociera bien a mi chica ¿Qué clase de novio seria?

— Cierto. Solo no podía dormir amor. – susurre con una sonrisa antes de darle una taza de café.

— Te daré un masaje y podemos arrancarnos a la playa hoy ¿Sabes surfear?

— Un poco.

— Perfecto ya tenemos planes para hoy. – tome mi teléfono viendo el mensaje de Deacon. –

— Creo que no. Paso algo, tengo que ir a la base.

— ¿Es en serio? ¿En tu día libre?

— Ya sabes como es este trabajo. Te amo, intentaré volver temprano. – le robe un beso antes de correr para poder arreglarme.

Un atentado contra una pareja homosexual, justo una noche antes del gran desfile por el orgullo gay. Si eso iba a complicarse bastante. Demasiadas personas enojadas, de ambos lados. Los homofóbicos no toleran ver a personas felices, lo moralmente correcto y bla, bla, bla. Un montón de mierda.

Al llegar a la base fui directo a los vestidores para poder alistarme. Al ver a Luca ahí sentado solo avance hasta el para dejar un golpecito en su cabeza.

— Hey si viniste.

— Obviamente. Horas extras, aunque no las necesito.

— Por supuesto no, con tu herencia millonaria y tu novio rico.

— El no es rico. Sus padres si lo son.

— Y los tuyos también.

— Bueno, tuve suerte de ser adoptada por una familia acomodada y el también. Algo bueno tenía que tocarme después de tanta porquería.

— ¿De que tanto hablan? – cuestiono Deacon al entrar.

— De mi cuenta bancaria ¿Cómo estás? – se encogió de hombros.

in the STREETHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora