Las cajas están por todas partes. Algunas abiertas, con su contenido desparramado en el suelo, otras aún selladas, esperando pacientemente a ser desempacadas. La mudanza ha sido agotadora, pero aquí estamos. Nueva Jersey. Un nuevo hogar. Un nuevo comienzo.
Respiro hondo mientras miro alrededor del apartamento. Es amplio, con techos altos y grandes ventanales que dejan entrar la luz anaranjada del atardecer.
Desde aquí, se pueden escuchar los sonidos de la ciudad: bocinas lejanas, el murmullo de la gente en las calles. No es Mónaco. No tiene la brisa marina ni el aroma a café de mis rincones favoritos.
Pero este es el lugar donde Jack y yo hemos decidido empezar nuestra vida juntos, donde Evelyn crecerá.
Evelyn.
Acaricio suavemente mi vientre, sintiendo los movimientos de mi hija. Se mueve con energía, como si también estuviera tratando de encontrar su lugar en este nuevo espacio. Me aferro a la idea de que, sin importar dónde estemos, mientras estemos juntas, estaremos bien.
Jack está en la cocina, sacando cosas de una de las cajas. Lleva una camiseta de manga corta que resalta la definición de sus brazos, y su cabello, despeinado por el esfuerzo de la mudanza, le da un aire relajado, aunque sé que él también está agotado.
Me observa de reojo mientras coloca platos en los estantes. Siempre me observa, atento a cada expresión, cada mínimo cambio en mi semblante.
—Esto va a tomarnos días —dice Quinn, apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en los labios.
Él y Luke vinieron a ayudarnos, junto con Jim y Ellen. La familia de Jack. Mi familia también. Aunque no lo diga en voz alta, me reconforta tenerlos aquí, verlos moverse por el apartamento, acomodando cosas como si siempre hubieran sido parte de este lugar.
—Días, mínimo. Yo diría semanas —añade Luke, dejando caer una caja con ropa sobre el sofá.
Sonrío levemente. Luke siempre tiene un comentario para todo, aunque en este caso no está tan lejos de la realidad.
—No exageren, que ni siquiera hemos terminado el primer día —respondo, tratando de sonar más animada de lo que realmente me siento.
Ellen entra a la sala con un par de toallas limpias en las manos, su rostro reflejando satisfacción.
—Bueno, al menos el baño ya está listo. Podrán darse una ducha decente antes de dormir —dice, con ese tono maternal que siempre me reconforta.
Jack suelta una risa mientras se apoya en la encimera.
—Mamá, ¿no te cansas nunca?
—Alguien tiene que asegurarse de que no vivas como un desastre total, cariño —responde Ellen, dándole un pequeño golpe en el brazo antes de volver a la cocina.
Miro la escena con un nudo en la garganta. Me gustaría decir que todo esto es fácil, que la transición de Mónaco a Nueva Jersey no me afecta, pero estaría mintiendo.
Jack y yo tomamos esta decisión juntos, pero ahora que estamos aquí, la realidad se siente más abrumadora.
La noche antes de venirnos, me despedí de Allegra, Sienna, Emma y Venecia. Nos reunimos en nuestro café favorito, el que ha sido testigo de tantas conversaciones importantes en nuestras vidas.
El aroma del café recién hecho y el sonido de la máquina de espresso llenaban el espacio, envolviéndonos en una calidez familiar. Nos sentamos en nuestra mesa habitual, la del rincón junto a la ventana, como si aferrarnos a la rutina pudiera hacer que la despedida fuera menos real.
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ꜱɪᴅᴇ ʙʏ ꜱɪᴅᴇ | ᴾⁱᵉʳʳᵉ ᴳᵃˢˡʸ
Fiksi PenggemarScarlett acaba de unirse al equipo como ingeniera, con una mente brillante y una determinación inquebrantable. Todo en ella es preciso y calculado, pero cuando se enfrenta a Pierre, un piloto con una actitud desbordante y un carisma que parece impos...
