El aire en Venecia tiene una cualidad especial, como si la ciudad misma exhalara siglos de historia. Hay algo único en la manera en que el aroma salado de los canales se mezcla con la fragancia de las flores que brotan en los balcones de las viejas casas venecianas. El murmullo de las góndolas, deslizándose lentamente por las aguas oscuras, parece formar parte de una sinfonía natural, acompañada solo por el suave crujir de las antiguas piedras que cubren las estrechas calles de la ciudad.
Es una noche perfecta. El cielo está tan despejado que parece más grande y cercano de lo normal. Las estrellas, como diminutas joyas esparcidas sobre un terciopelo negro, titilan suavemente, creando un manto de calma que cubre todo a su paso. Las calles son un reflejo de la serenidad del momento: desiertas, excepto por nosotros, iluminadas tenuemente por faroles de hierro forjado que emiten una luz cálida y dorada.
Estos faroles se reflejan en las ondulaciones del agua de los canales, creando un espectáculo hipnotizante que solo se puede disfrutar aquí, en la mágica Venecia.
Pierre y yo caminamos juntos, nuestras manos entrelazadas como si fuéramos dos almas que se han unido más allá del tiempo. Es un sentimiento que no puedo explicar, pero que siempre he sentido cuando estoy cerca de él. Mi vestido azul, tan suave como el cielo nocturno, ondea con la brisa que acaricia nuestra piel, y siento su frescura al rozar mis piernas, un delicado recordatorio de la noche que estamos viviendo.
El sonido de nuestros pasos sobre el pavimento de piedra se mezcla con el murmullo lejano de las aguas, creando una armonía perfecta, como si todo en este momento estuviera sincronizado.
—Venecia de noche es como un sueño, ¿no crees? —le pregunto, rompiendo el silencio que hemos compartido con tanta comodidad durante todo el paseo.
Pierre sonríe, y esa sonrisa suya, tan genuina y llena de ternura, ilumina su rostro, incluso más que las estrellas que brillan sobre nosotros. En sus ojos hay una mezcla de admiración, y esa chispa que siempre me hace sentir como la única persona en el mundo para él.
—Sí, pero el sueño más hermoso aquí esta noche eres tú, jolie —dice, sus palabras saliendo con una suavidad que me llega al alma.
Me detengo en seco, mirándolo con incredulidad. Un rubor se apodera de mis mejillas de inmediato, como una ola que no puedo detener. Es imposible no sentirlo, sobre todo cuando él dice cosas como esa.
—¿Siempre tienes que decir cosas como esa? —pregunto, mi voz apenas un susurro, más por costumbre que por verdadera molestia.
Pierre, como siempre, responde con una dulzura que me derrite.
—Solo cuando son verdad —responde con una suavidad que me hace apretar su mano con un poco más de fuerza.
Sus palabras, esas siempre tan cargadas de sinceridad, me desarman por completo. No puedo evitar sonreír. ¿Cómo puedo resistirme a alguien que ve la belleza en mí de una manera tan pura? Venecia parece aún más mágica con él a mi lado, como si la ciudad hubiera cobrado vida solo para nosotros. Mientras caminamos, pierdo la noción del tiempo, hasta que Pierre se detiene bruscamente frente a un pequeño puente que cruza un canal estrecho y tranquilo.
—Espera, no te muevas —me dice con una sonrisa traviesa mientras suelta mi mano y saca su teléfono móvil.
—¿Qué haces ahora? —le pregunto, sabiendo ya lo que está por hacer, pero con esa curiosidad que siempre me asalta cuando está cerca de su cámara.
—Necesito una foto tuya aquí —responde con un tono serio, como si estuviéramos posando para una obra maestra. —El vestido, las luces, el reflejo del agua... todo es perfecto.
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ꜱɪᴅᴇ ʙʏ ꜱɪᴅᴇ | ᴾⁱᵉʳʳᵉ ᴳᵃˢˡʸ
FanfictionScarlett acaba de unirse al equipo como ingeniera, con una mente brillante y una determinación inquebrantable. Todo en ella es preciso y calculado, pero cuando se enfrenta a Pierre, un piloto con una actitud desbordante y un carisma que parece impos...
