El mundo está lleno de sonidos, pero esta mañana solo escucho uno: mi propia respiración. No es nerviosa... es algo distinto. Algo que espera, que tiembla, que no quiere que el tiempo avance demasiado rápido, por miedo a que todo esto sea un sueño.
Venecia entra en la habitación con las manos llenas de horquillas.
—Estás demasiado tranquila —dice, riéndose—. Eso aterra.
—Es que no quiero olvidarme de nada —respondo, acariciando el borde del vestido blanco extendido sobre la cama.
Mi vestido es perfecto para lo que siempre soñé: un corte A-line que cae suavemente desde la cintura, con tul fino en capas que se mueve con cada paso, y un corpiño de encaje bordado a mano, delicado, casi transparente.
La espalda tiene un escote en V cubierto por tul ligero y pequeñas aplicaciones brillantes. Mis mangas caídas se apoyan como pétalos en los hombros, y un velo largo cae detrás de mí, sujeto con un pequeño broche de perlas. El color, marfil cálido, me hace sentir yo misma, elegante y tranquila a la vez.
Sienna me pasa una copa de agua como si fuera champán.
—Brindemos por la novia que no está entrando en pánico. Un fenómeno histórico.
Allegra aparece detrás, con Charlie en brazos, y Emma entra después, llevando el ramo como si fuera un tesoro sagrado. Todas mis amigas llevan tonos pastel suaves, diferentes pero armónicos: Venecia en satén champagne, Sienna en rosa empolvado, Allegra en lavanda claro y Emma en gris perla. Parecen perfectas juntas, y siento un calor enorme por tenerlas a mi lado.
Hay un golpe suave en la puerta. Evelyn. Mi pequeña entra tambaleándose con su vestidito de tul blanco, con la falda de varias capas, un lazo de raso en la espalda y una coronita de flores diminutas. Se detiene al verme sentada frente al espejo y sonríe tan grande que parece que el mundo se ilumina.
—¿Mamá... bonita? —pregunta, dándose golpecitos en el pecho como si quisiera asegurarse de haber dicho bien la frase.
El corazón me hace un ruido raro.
—Ven aquí, amor.
La tomo en brazos y se acurruca contra mi cuello, su lugar seguro desde siempre. Charlie se acerca a tocarle la mano, y Evelyn se la da sin pensarlo dos veces.
—Van... van no —murmura de pronto, mirando la puerta, frunciendo el ceño.
—¿No quieres que me vaya? —susurro.
Ella sacude la cabeza y aprieta mis dedos con su manita caliente. Una punzada me cruza el pecho, dulce y suave. La entiendo. Yo tampoco quiero desprenderme de este momento.
—Va a estar con nosotras todo el día —la tranquiliza Allegra—. Y luego con Charlie. Y con Pierre... y con todo el mundo que la quiere.
Evelyn parpadea. Luego asiente, como si aquella lista fuera un argumento sólido y oficial. Suspira, y de repente su cuerpo se relaja por completo. Su cabeza cae en mi hombro. Se ha dormido.
—Acaba de resolver sus emociones y el universo al mismo tiempo —susurra Emma, maravillada.
Me río bajito para no despertarla. Mientras la tengo en brazos, Venecia y Sienna terminan mi peinado y Allegra acomoda la falda del vestido alrededor de mis piernas. No siento prisa. Solo un calor inmenso.
Cuando Evelyn abre los ojos otra vez, me mira como si me estuviera viendo por primera vez.
—Mamá... ¿flores? —pregunta, señalando el ramo en manos de Emma.
—Flores —le confirmo.
—Pa' ti.
—Para mí.
Su sonrisa es tan pura que me sostiene entera.
ESTÁS LEYENDO
ꜱɪᴅᴇ ʙʏ ꜱɪᴅᴇ | ᴾⁱᵉʳʳᵉ ᴳᵃˢˡʸ
FanfictionScarlett acaba de unirse al equipo como ingeniera, con una mente brillante y una determinación inquebrantable. Todo en ella es preciso y calculado, pero cuando se enfrenta a Pierre, un piloto con una actitud desbordante y un carisma que parece impos...
