26

77 4 2
                                        

Madison:

Siento un peso enorme en mi cintura, una incomodidad palpitante entre mis piernas y una felicidad tan grande que me llena hasta la última célula de mi cuerpo.

Me giro y veo a Tyler a mi lado, dormido. Su cabello negro está revuelto y sus pestañas pobladas tocan suavemente sus mejillas dándole un toque angelical.

Me acerco y le planto un beso en la mejilla, me subo a horcajadas de el y empiezo a llenarlo de besos. El se va despertando poco a poco con una sonrisa en sus labios.

—Buenos días darling.

—Buenos días amor.

El me sonrie y me voltea poniéndose encima de mi, y besandome con un desespero que me deja sin aliento, sus manos exploran mi cuerpo y cuando siento que va a llegar... Tocan la puerta rompiendo nuestra magia.

—¿Tyler? Hijo, estás despierto?

Tyler resopla y se baja de la cama, en automático siento la ausencia de su calor.

Se viste con un pantalón de chandal y abre apenas una rendija de la puerta.

—Estaba durmiendo mamá.

—Lo siento hijo. —Su madre echa un vistazo rápido hacia donde estoy envuelta en las sábanas y vuelve a mirar a su hijo con pesar.—Pero necesito que vengas conmigo, es importante. Es sobre el negocio de tu padre.

La expresión de Tyler cambia completamente tensandose de pies a cabeza, le da un asentimiento a su madre al tiempo que cierra la puerta. Se queda unos segundos de espaldas y cuando se voltea su sonrisa vuelve.

—Darling, lo siento...

—No importa ve. Tienes que saber todo lo que pasa en el negocio que heredaras no?—Le digo con una sonrisa tranquila en mi cara, el me examina buscando algún signo de duda. Cómo no lo encuentra solo suspira y se acerca a darme un beso en la frente y otro en la boca.

—Quedate aquí, ¿Vale? Volveré pronto y te traigo el desayuno.

Asiento, y el me da un último beso, antes de ponerse una camiseta y salir de la habitación.

Caigo en la cama completamente feliz de todo lo que ha pasado, me recuesto en la cama y el sueño me vence con la mirada de Tyler en la mente.

***

Tyler:

—No puede ser papá, simplemente no puedo.

Estoy en el despacho de mi padre con el corazón en un puño y mis padres frente a mi. Pidiéndome que me vaya con ellos ya que las cosas con la mafia empeoraron al 100%.

Pero no puedo irme y dejar sola a Madison, y llevármela aún no es una opción ya que no le eh contado nada sobre mi verdadera vida. Tengo que hacerlo lo más pronto posible. Además aun no terminamos el instituto, aún nos falta la graduación y el baile. Y al final le diré y me la llevaré a Italia conmigo. Antes no.

—No puedo irme sin decirle nada a Madison, simplemente no puedo papá, ni siquiera hemos terminado el instituto, nos falta la graduación y el baile y ya.

—Tyler, todo está descontrolado hijo. Tomamos el poder completo y muchos están enojados, tenemos que regresar.—Dice mi madre.

—Regresense ustedes yo voy después. Cuando mi mujer mínimo ya sepa mi vida en Italia y lo que soy.

—Tyler no quiero dejarte aquí solo y como están las cosas menos.—Esta vez objeta mi papá .—El echo de que te quedes solo, vas a convertirte en blanco de los socios que están enojados.

—No me importa. Se cuidarme solo, desde que soy un niño me enseñaste, ¿o se te olvidó?—Le respondí molesto y ya harto de todo.

—Hijo, estás conciente de que también pueden ir tras Madison, ¿No?

—Su se atreven a tocarle, siquiera un pelo, van a conocer al heredero de la maldita mafia italiana.— Y lo digo encerio, si se atreven a tocar a mi mujer me voy a enojar y no les va a gustar.

—Tyler...

—¡Basta papá!— Digo exasperado y harto de todo. —¡No me voy a ir! ¡Y si lo hago será con mi mujer. Punto! Voy a terminar el instituto y luego le contaré todo. Y luego me voy a ir a Italia, punto y final. No soy un niño ahora. ¡Entiéndelo!

Mi padre se levanta igual de enfurecido que yo, pero mi madre lo detiene, y le da esa mirada que siempre lo calma. El se sienta y ella me mira a mi, impasible. La típica cara que pone siempre que está al frente de la mafia como una buena lideresa.

—Ya estás bastante grandecito para saber que hacer Tyler. Ahora somos dueños de la Sacra Corona Unita y la Cosa Nostra. La Camorra y la N'dragueta exijen explicaciones y tenemos que dárselas . Apoderarnos de una mafia no es fácil y tiene sus consecuencias, la rata de Alesso era muy respetado. Tienes que saber que no solo tu tienes que atenerte a las consecuencias también Madison. Si estás seguro de quedarte aquí, está bien. Te mandaremos varios Antonegras y Soldatos para que te ayuden, pero si pasa algo corre por tu responsabilidad. Tyler Fabricio Rinaldi.

Asiento a mi madre y ella me da una sonrisa suave.

—Tenemos que hacer las maletas Eliot.

Mi padre asiente y sale del despacho mi madre se acerca a mi con una sonrisa suave.

—Entiendelo, está algo asustado por ti. Eres nuestro único hijo, y te amamos.

—Lo se mamá, pero ya no soy un niño

—Lo se hijo.

Con eso se va dejándome con un sabor amargo en la boca.

Un cuento perfecto Donde viven las historias. Descúbrelo ahora