El amanecer trajo consigo un aire pesado, cargado de peligro.
Me desperté antes que Naomi, mis sentidos en alerta. Su cuerpo aún estaba enredado con el mío, su respiración calmada contrastando con la tensión que ahora recorría mi piel.
Algo no estaba bien.
Me levanté con cuidado, dejando que Naomi siguiera durmiendo. Me vestí rápidamente y salí de la habitación, mis pasos silenciosos mientras recorría el pasillo.
El olor a sangre llegó primero.
Y después, la silueta de Kuray apoyado contra la pared, observando el suelo con una sonrisa divertida.
Cinco cuerpos. Todos ejecutados con precisión.
Hombres de Kuray.
Mi cuerpo se tensó al instante.
—Parece que alguien no está contento con nuestra presencia —comentó Kuray, sin apartar la vista de los cadáveres.
—¿Quién? —mi voz salió baja, grave.
Kuray se giró hacia mí con esa maldita sonrisa suya.
—Alguien que te quiere muerta, Puppy. Y a juzgar por la eficiencia… diría que no es un enemigo cualquiera.
Mis garras se extendieron instintivamente.
—Dame un nombre.
Kuray soltó una risa oscura.
—Oh, créeme, lo conocerás pronto. Porque dejó un mensaje solo para ti.
Me lanzó un pequeño pedazo de papel, manchado de sangre.
Lo tomé sin dudar.
Y cuando leí las palabras escritas en él, el aire se volvió más denso.
"El lobo no es el único depredador en este juego. Nos veremos pronto, Kira."
La sangre en mis venas hirvió.
Porque quienquiera que fuera…
Acababa de declarar la guerra.
Mis dedos se crisparon alrededor del papel ensangrentado. Cada palabra ardía en mi mente, avivando una rabia que me obligaba a respirar hondo para no perder el control. Kuray me observaba con diversión apenas contenida, como si disfrutara ver hasta dónde llegaría mi furia.
—Parece que tienes admiradores peligrosos —comentó, cruzándose de brazos.
Lo ignoré. Mi mente ya trabajaba en lo que esto significaba. Alguien lo suficientemente hábil para eliminar a cinco de los hombres de Kuray sin dejar rastro evidente. Alguien que me conocía lo suficiente para dejarme un mensaje personal.
No era solo una amenaza. Era un reto.
Sentí una presencia detrás de mí antes de escuchar su voz.
—¿Qué está pasando?
Me giré, encontrándome con Naomi en la entrada del pasillo. Su cabello revuelto y la ropa apenas acomodada delataban que se había despertado apresurada. Sus ojos pasaron de Kuray a los cuerpos en el suelo, endureciéndose.
—Alguien quiere jugar —murmuré, entregándole la nota.
Ella la leyó en silencio y después me miró, evaluándome. Sabía lo que esto significaba para mí. Sabía que no dejaría esto pasar.
—Necesitamos respuestas —dijo al final.
Kuray soltó un resoplido.
—Y las obtendrán, pero no ahora. Primero, tenemos otro asunto que atender.
Fruncí el ceño, sintiendo que no me iba a gustar lo que iba a decir.
—Kira, es hora de que vuelvas a la escuela.
El silencio que siguió fue sepulcral.
—¿De qué demonios hablas?
Kuray sonrió, como si se estuviera divirtiendo demasiado con mi reacción.
—No sé si lo olvidaste entre tantas peleas y juegos de guerra, pero tienes estudios que terminar. Y créeme, hay muchas razones por las que eso es importante.
Naomi asintió, aunque su expresión seguía seria.
—Es cierto. Mientras más normalidad mantengamos, más difícil será para nuestros enemigos encontrarte. Y… lo necesitas, Kira. No puedes dejarlo de lado.
Apreté la mandíbula. No me gustaba. No en este momento. Pero sabía que, en el fondo, tenían razón.
Mataría a quien dejó esa nota.
Pero primero, tenía una tarea aún más difícil por delante: sobrevivir a la escuela.
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experimento 0
Ciencia FicciónKira solía ser una chica normal... hasta que la convirtieron en un experimento. En las sombras de un laboratorio, su humanidad fue arrancada y reemplazada por algo más feroz, más salvaje. Ahora, con los instintos de un lobo y un pasado que la persig...
