Ayer fue el mejor día de mi vida, desde que me quedé embarazada no había tenido sexo así. Steve no estaba en la cama, supuse que se fue a trabajar. Mire el reloj, las nueve de la mañana, aún estaba amaneciendo, me vesti y me fui a dar un paseo por la playa, pensándolo bien, navidad estaba a la vuelta de la esquina, quiero decir, así ya rápido iba a ser año nuevo. Un año de conocer a Steve y mira, vamos a ser padres. ¿Muy rápido todo? Quizás si, pero el amor no mide el tiempo, si no la química que existe. Nosotros tenemos suficiente química para aburrir la verdad.
Para mí lo tenía todo, lo sé. Unos ojazos que te derretían, a mí me derretían, quizás no sea de exquisito cabello, pero no importaba, su barba, dios te hacía verlo tan sexy y apetecible en todo momento, y dios ,yo amo a los hombres tatuados, mi hombre está tatuado, mojaba mi clítoris cuando lo veía semidesnudo era como ver a un dios, pero fuerte sexy y aggh a este paso necesito que me empotre otra vez.
-Kamekona, buenos días.
-Que madrugadora, ¿Que te pongo?
-Unas gambas al ajillo y unas otra con tomate y por favor un nestea con limón.
-Marchando. ¿Como va el embarazo? -miro mi barriga, estaba ahí con el hasta que me diera mi pedido.
-Va bien, aún no sé qué es, quiero esperar a que nazca, te parecerá antiguo, pero quería que fuese sorpresa.
-No mujer, lo importante es que esté sano y fuerte.
-Y tanto que lo está, Steve se ha vuelto un chef de primera.
-Me alegro, enserio pocas parejas arreglan así de bien las cosas enserio. Todas discuten pero pocas llegan a vuestro nivel.
-Steve me importa mucho este bebé.
-Tambien le importas tú. Cuando viene aquí solo habla de ti, el bebé, si es vuestro hijo, pero cuando se vaya de casa es él quien va a seguir a tu lado. ¿Entiendes?
-Oh si claro.
-Aqui tienes tú pedido, serían diez dólares.
-Si quieres sentarte, no es que me agrade comer sola.
-Sin problema.
Probé un bocado de más gambas con tomate, y dios, no sé si era hambre, el embarazo, pero se me hacía la boca agua, quería más.
-Mmm kamekona, están deliciosas, ¿Me pones más?
-Claro, a las segundas te invito yo no te preocupes.
-Gracias enserio.
Seguí comiendo las gambas cuando sentí unas manos en mi cintura cuando la gire unos labios me atacaron.
-Hola princesa -steve, estaba aquí. Hormonas del embarazo, me están volviendo loca.
-Hola bebe.
-¿Cómo estás?
-Ahora mismo, soy la mujer más feliz del mundo creeme. No hay nada mejor que unos buenos platos de gambas.
-¿El bebé o tú queríais?
-Los dos, pero bueno, Kamekona me está preparando más, así iremos llenos, aunque , ¿Puedes comprar helados de caramelo y nueces? Me apetece demasiado.
-Para mi princesa lo que sea. -beso mi cabeza y se despidió. Kamekona volvió a sentarse conmigo y me comí todo lo que me hizo. Después para el camino o para casa como yo quisiera me preparo un burrito de gambas, lechuga, tomate a cubitos, una salsa de queso y después lo tosto. Tenía una buena pinta.
Di un paseo y pare en una tienda de ropa de bebe. La verdad es que se me derrite el corazón cuando lo veo.
-¿Necesita ayuda?
-Oh no gracias, solo estaba mirando.
La muchacha se marchó y yo también. Pase por el super a por palomitas dulces y unos gofres con chocolate y volví a casa. Steve había preparado unas chuletas de cordero con patatas fritas y una salsa especial de champiñones.
-Dios, te estás superando en la cocina -dije mientras comía un bocado. -esta delicioso.
-Me alegro que te guste, tú helado está en el congelador. Después tengo que ayudar a Danny a por unas cosas de navidad. ¿Te importa?
-Oh no, yo quiero estar en casa, el bebé crece por momentos, casi ni camino ya. Limpiaré un poco me daré un baño y quizás vea una serie.
-Ten el móvil a mano. No soportaría que os pasara algo enserio. Lo sois todos para mí.
Beso mi mano y después dirigió su mirada hacia mi. Se notaba preocupado pero no quería decirme que pasaba.
Después de comer se fue y me quedé haciendo cosas en casa y como dije un buen baño de burbujas. Lo necesitaba no era fácil un embarazo.
ESTÁS LEYENDO
Steve Mcgarret y tu
Teen FictionMi vida solo se dedicaba a correr carreras clandestinas y a peleas ilegales, quizás traficar maria de vez en cuando . Cuando un día las carreras las llevamos a las calles de Hawaii, donde vivía mi dichosa hermana , y mi sobrina. Ella no sabía que y...
