*dos semanas después*
Había hablado con Julia para irme mañana a California con ella. Las maletas ya estaban preparadas, pero aún no había avisado a Rachel de que me iría mañana, baje como siempre a desayunar, sin saber qué me esperaría está dulce y terrible mañana.
-¡Rachel! Tenemos que hablar -grite acabando de bajar las escaleras - Es importante, mañana me mudo a California....-y me pare en el último escalón al ver a Steve parado. Con unos vaqueros y una camiseta de tirantes, hacia resaltar sus músculos. Me quedé embobada por unos segundos que parecían una eternidad, y el también me estaba mirando hasta que aparecieron Rachel y Danny detrás de él.
-Perdona que no te avisara, pensaba que te despertarás cuando se hubieran ido. No había incomodidad, ni nada por el estilo, pero el silencio reino la casa.
-No importa -aparte mi mirada de él. - Mañana me voy, venía a avisarte.
-¿A donde? -hablo el con esa voz ronca
-A los ángeles, te mandaré una postal Steve. -me di media vuelta cuando sentí su mano coger la mía y darme la vuelta, quedé a centímetros de sus labios, pero pegada a su pecho. Sentí como con su otra mano cogía mi mandíbula y acariciaba mi mejilla.
-Creo que es hora de que hablemos, pequeña. -Mire detrás de el y Rachel y Danny se habian ido. No me negué pero tampoco iba feliz. Nos fuimos al salón donde estuvimos solos.
-¿De que quieres hablar?
-Te puedo denunciar si decides marcharte con mi hijo.
-Pues hazlo . -me levante para irme pero su pregunta me dio una bofetada enorme.
-¿Aún me quieres? -claro como no voy a amarte aún, si por ti dejé todo. Me mudé aquí y dejé mi antigua vida. Pero sabía que si decía eso me sentiría débil otra vez. Me gire y lo miré, sus ojos me daban amor y serenidad, en cambio la compostura de su cuerpo era rígida y tiesa, estaba nervioso y se notaba.
-Si -me sincere -Si es lo que quieres escuchar salir de mi boca si, pero mientras estemos discutiendo como dos idiotas es mejor que nos distanciamos .
Él se levantó, no dijo ni una sola palabra, y se acercó a mí lentamente. Cogió mi cara con ambas manos y me beso. Pero si le seguí el beso si te lo preguntas.
-No te vayas, si te tengo que suplicar lo haré, pero forma una familia conmigo.
No conteste y lo bese otra vez.
No puedo enfadarme con él, un hombre que ha dado , a echo por mi lo que pocos hombres harían a día de hoy. Así que lo seguí besando hasta no poder más . -¿Te vas a ir?
-Si. -intente no reírme al ver si cara, si, iba a irme, pero para ver la tumba de Alonso,y poder hablar personalmente con él. Hacía tiempo que no me presentaba por allí y ya era hora de ir. Hasta que estalle de risa al verle.
-No entiendo la gracia
-Me voy unos días tonto, se acerca una fecha especial, y se requiere mi presencia, alguien estaría orgulloso de mi embarazo, pero creo que está a demasiados kilómetros como para poder presenciar este bebé.
-Por un momento me había asustado pequeña. No vuelvas a hacer eso.
-Cuando vuelva volveré a casa.
-¿Lo prometes pequeña?
-Lo prometo.
El día lo pasamos juntos, mirando colores para la habitación del bebé, aún no sabíamos que era, pero tenía claro que el color iba a ser verde, con su zona con juguetes. Pero la cuna iría en nuestra habitación así no habría que levantarse a por el si llora en plena noche.
Pasamos a por unos helados y dimos un paseo por la orilla del mar .
-Me hace feliz volver a tenerte a mi lado, peque.
- Y a mí que hayamos arreglado esto, siento haberme enfadado porque al final te has preocupado por nosotros y yo solo he sido una simple cabezota que no lo veía de esa manera .
-Amor, no te preocupes, lo importante es que estamos juntos y te has dado cuenta -y dicho eso beso mis labios de nuevo.
ESTÁS LEYENDO
Steve Mcgarret y tu
Teen FictionMi vida solo se dedicaba a correr carreras clandestinas y a peleas ilegales, quizás traficar maria de vez en cuando . Cuando un día las carreras las llevamos a las calles de Hawaii, donde vivía mi dichosa hermana , y mi sobrina. Ella no sabía que y...
