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El sonido de la puerta cerrándose resonó en el baño como un disparo.

Yoko se quedó inmóvil, mirando el vacío que Faye había dejado tras de sí.Sus piernas temblaron.Su corazón... ni siquiera sabía si seguía latiendo.

Subin fue la primera en reaccionar, acercándose para sostenerla.

—Yoko, ya no estás sola —susurró con firmeza.Pero Yoko no escuchaba. El eco de las palabras de Faye —"No lo recuerdo"— retumbaba en su mente como un castigo.

Hyeri apretó los puños. No soportaba ver a su amiga así, rota, desarmándose lentamente frente a ellas.

—No puedes seguir dándole poder, Yoko —dijo—. No puedes seguir dejándola ser dueña de tu dolor. Entiendo que es una situacion muy dificil y que no es culpa tuya ni de ella.

La menor cerró los ojos con fuerza. Un torrente de imágenes la invadió:Faye riendo bajo la lluvia, Faye susurrándole secretos que solo ellas compartían, Faye abrazándola como si fuera su refugio en el mundo."¿Cómo olvidas a alguien que fue tu hogar?", pensó Yoko, con el corazón hecho trizas.

De repente, su cuerpo reaccionó antes que su mente, se apartó de Subin, caminó hasta el espejo y se miró a los ojos, no reconocía a la persona al otro lado, la tristeza la había cambiado, la había deformado, la chica que mantenía una sonrisa dulce todo el tiempo ya no estaba, aunque quisiera fingir, sus ojos la delataban.

Yoko respiró hondo. Una. Dos. Tres veces.No iba a dejar que el pasado destruyera de nuevo. No esta vez.

—Voy a quedarme —dijo en voz baja, pero con una determinación feroz—. No voy a huir de ella, ni de mí misma, voy a luchar por una ultima vez.

Subin y Hyeri se miraron, sorprendidas pero aliviadas.

—¿Estás segura? —preguntó Subin, acercándose. Yoko asintió, limpiándose los restos de lágrimas del rostro.

—Ella no recuerda... —susurró—. Pero yo sí. Y no pienso cargar sola con toda esta historia. Si el destino nos juntó otra vez... es porque esta vez yo voy a escribir el final.

Las palabras de Yoko, aunque firmes, estaban llenas de dolor contenido, Hyeri sonrió levemente, acercándose para darle una palmada en la espalda.

—Entonces, vas a necesitar amigas hermosas y fuertes a tu lado —dijo con una sonrisa torcida, presumiendo de ella y su mejor amiga.

Subin asintió, cruzándose de brazos:

—Cuenta con nosotras. Para lo que sea. — Yoko esbozó una pequeña sonrisa. No era felicidad, pero era un comienzo.

En otro lugar del campus, Faye caminaba por los pasillos, sola, perdida en sus propios pensamientos. Llevaba una mano sobre su pecho, como si intentara contener algo que se rompía dentro de ella."¿Por qué siento que la conozco más de lo que se?" pensaba desesperadamente. "¿Por qué duele mirarla?"Su cabeza decía que no debía acercarse pero su corazón, testarudo, ya había empezado a correr hacia ella sin permiso y en ese momento, Faye tomó una decisión que cambiaría todo: No importaba si no recordaba el pasado, iba a encontrar la manera de reconstruir lo que fuera que había entre ellas, porque, de alguna manera, sabía que Yoko era la pieza que le faltaba. Sin saberlo, ambas, separadas por apenas unos metros y un océano de dolor, habían decidido lo mismo:

Esta vez, no iban a huir. ¿Pero será que el destino se los pondrá asi de facil?.

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A la hora de la salida, Yoko, Subin y Hyeri caminaban hasta el estacionamiento, la coreana mayor las llevaría a cada una a su respectiva casa, pero antes de que Apasra se pudiera montar al auto de Hyeri, apareció un Mercedes Benz, que ella ya conocia.

My english coordinatorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora