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El silencio en el que viajaban no era incomodo, mas bien era relajador, mientras Faye conducía y tarareaba una canción, Yoko la miraba de vez en cuanto, no podía creer que después de tanto tiempo, la mujer causaba el mismo efecto que tenia antes.

Al llegar a la cafetería elegida por Yoko, Faye nuevamente le abrió la puerta y estiro su mano para que la tomara y  saliera del auto, seguía siendo electrizante cuando sus manos se tocaban. Ya en la mesa hicieron su pedido, la menor pidió un postre de fresas con un café, mientras que Peraya una torta de Red Velvet. El mesero las dejo solas y la mayor finalmente hablo.

—¿Y como están tus hijos, Malisorn?. — Faye sorprendida y confundida la miro, le parecia increible que Yoko supiera tanto de su vida y ella nada.

—Están muy bien, creciendo demasiado rapido, Hwang cumplio 5 años hace unos dias y Toon ya tiene 7. — sus ojos brillaban mientras hablaba aquellos pequeños que eran su vida entera. — tristemente tuve que dejarlos con Lux para venir a trabajar aqui.

Yoko a ver sus ojos, sonrio, Faye era la mejor mamá que Hwang y Toon pudieran tener; su pedido llego y empezaron a comer entre chistes y varias anecdotas de la mayor, a Apasra ya le dolia el estomago de tanto reir, pero Faye se empezó a sentir mal, su cabeza estaba pesada y su sudor se tornó frío.

—Faye. ¿estas bien?. — con un gesto con la mano, intento decirle que no se preocupara, pero eso la alarmo más, se levanto de su silla y se arrodillo frente a ella, mirandola, intentando decifrar que le pasaba, hasta que la mayor se desmayo.

En su sueño profundo, un suceso pasado, aunque borroso, volvió a su mente. 

—No, no se la lleven...

—Es mi novia, no le hagan daño

Despertó sobresaltada, en un lugar completamente diferente a el cual estaba la ultima vez, al adaptarse a la luz supo que estaba en un hospital, giro su cabeza y la vio, Yoko, ella habia estado en su sueño.

La menor estaba dormida en el sofá de la habitación, tenia un pequeño puchero y su ceño estaba levemente fruncido, al verla así, su mente empezó a recordar aquel sueño, donde al parecer estaban en una boda y la secuestraron.

Yoko, al sentir movimiento en la habitación abrió sus ojos y sobresaltada al ver a Faye despierta se levantó de un tirón.

—Hey, ¿estás bien?. — decía mientras pasaba las manos por la cara de la mayor, revisando que no tuviera fiebre. — ¿Te sientes mejor?. — pero Faye no podía responder, aquel sueño seguía arremetiendo contra su mente, ver a Yoko tan débil, le hacia sentir una punzada en el corazón.

—¿Te secuestraron?. — fue lo único que de su boca pudo salir, Yoko por su parte se quedó congelada.

—¿Qué?.

—Es que soñé que te habían secuestrado, pero no parecía un sueño, era más bien como un recuerdo. — Faye miraba a la menor con preocupación mientras que esta intentaba no empezar a llorar. — ¿Por eso no me acuerdo del pasado?, te secuestraron y borraron mi mente para que me olvidara de ti, ¿verdad?. — Yoko solo asintió, al parecer Faye podría volver a recordar. — ¿Quién fue?.

—Eso no importa ahora, tienes que descansar. — dijo mientras la empujaba un poco para que se volviera a acostar. — Mientras yo iré a buscar algo para comer. — se dirigió a la puerta, pero antes de poder abrirla, la mayor le habló.

—Gracias. — la miraba a los ojos profundamente. —Por cuidarme, sé que no es tu deber pero aún así estás aquí.

—Soy la única que te conoce aquí y aunque tú no lo recuerdes, también soy la única a quien conoces. — medio sonrió. — descansa, ya vuelo. — salió finalmente de la habitación, sacó su teléfono del bolsillo y buscó en contacto de Ice, debía de hablar con ella.

My english coordinatorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora