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"Esto no puede ser real, ella no puede estar aquí, maldita sea.".

Y si, si podia ser real, para desgracia o gracia de Yoko, Faye era su nueva profesora, pero ella no podia quedarse ahí, viendo a alguien por la cual había sufrido tanto el último año, quien había intentado olvidar y superar, Faye estaba ahí, frente a sus ojos, tan cerca pero tan lejos, la menor empezó a sentir que el espacio se volvía pequeño, sus manos empezaron a sudar mas de lo normal y la respiración le faltaba. Subin al ver esto salio con la ahora pelinegra del salón, con la mirada espesa de la mayor, que aunque Yoko no pudo verla, su amiga si.

Ahora en los baños, Yoko se había calmado un poco, estaba sentada en el lavamanos, mientras que Subin, apoyada en una de las columnas, la miraba, Hyeri entro a el baño y miro a sus dos amigas.

—¿Que pasó?. — preguntó mirando a Subin, porque evidentemente Yoko no le iba a contestar. — las dejo solas por un segundo y ya se arma un desastre.

—A ver, primero que todo, esto no es culpa mia ni de Yoko. - dijo fulminando con la mirada a la mas alta. — y lo que pasó, es que por desgracia o gracia del destino, la nueva profesora de ingles es la innombrable.

—¿La innombrable?. — se quedó pensando y despues conectó cables y su boca se abrió como una "O". — Esa innombrable.

Hyeri y Subin discutían de como llevar a cabo todo lo que estaba pasando, mientras que Apasra seguía en el mismo lugar, mirando a la nada, su mente dando vueltas y pensando a mil por hora.

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Faye, con el cabello recogido en una coleta desordenada y la mirada fija, trataba de mantener la compostura mientras su corazón latía a un ritmo descontrolado. ¿Cómo podía ser que alguien quien fue antes su estudiante la hiciera sentir así? ¿Por que sentia que en su corazón faltaba algo de historia con la menor.? ¿Por que le había dolido verla tan cariñosa de Stefania?.

"La mente olvida, pero el corazon nunca lo hace"

Yoko estaba en su propio mundo, ahogada en una mezcla de emociones que ni siquiera ella misma podía ordenar. La idea de ver a Faye de nuevo, tan cerca, casi al alcance de su mano, era suficiente para hacerle tambalear los cimientos de todo lo que había construido durante el último año. La tristeza, la rabia, el amor no resuelto y el odio, todo se mezclaba en su interior. Subin miraba a Yoko, con una preocupación que se notaba en sus ojos. Sabía que su amiga estaba pasando por un tormento interno, y aunque le dolía ver ese sufrimiento, no podía hacer nada más que acompañarla y ofrecerle su apoyo. En ese momento, una figura se acercó, interrumpiendo sus pensamientos.

Hyeri, con un paso firme, se plantó frente a Yoko y la miró con esa mezcla de fuerza y ternura que la caracterizaba.

— Yoko, escúchame...

Yoko levantó la mirada, los ojos rojos de tanto aguantar las lágrimas, y su voz tembló cuando respondió,

— No sé si puedo hacerlo, Hyeri... No sé si puedo soportarlo. Verla otra vez, y encima... nuevamente como profesora... ¿Qué significa todo esto?, ¿La vida porque juega asi conmigo?

Subin, que había estado observando en silencio, tomó un profundo respiro antes de intervenir.

— Lo que significa, es que esta es una oportunidad para que todo cambie, para bien o para mal. Pero lo que no podemos hacer es quedarnos sentadas aquí lamentándonos.

— Subin tiene razón — añadió Hyeri, sus palabras cargadas de determinación. — Si Yoko necesita tiempo, se lo daremos, pero no vamos a dejar que el miedo nos gobierne. Faye no tiene idea de lo que está pasando, y tú... tienes que decidir si vas a quedarte atrapada en el pasado o si vas a luchar por tu futuro.

La fuerza en la voz de Hyeri fue suficiente para hacer que Yoko dejara de mirarse los pies y la levantara hacia ella. Sin embargo, el dolor en sus ojos seguía presente, como una sombra que no desaparecía.

— No quiero volver a sufrir... No quiero...— Yoko susurró, como si estuviera pidiendo perdón a algo que aún no entendía del todo.

Subin se acercó y la abrazó, sin decir una palabra, dejando que su presencia fuera suficiente. Hyeri observó el gesto y luego se acercó también, dándole una palmada en el hombro a Subin.

— Lo que tienes que hacer ahora, Yoko, es respirar. Sé que Faye fue una parte muy importante de tu vida, pero no dejes que su regreso te destruya. Hay otras cosas en juego ahora, y tu vida no puede depender de lo que ella haga o deje de hacer.

Yoko asintió lentamente, aunque su mente seguía atormentada por los recuerdos. Faye había sido la tormenta en su vida, pero también había sido la calma. ¿Era posible que las dos fueran la misma persona?

En ese momento, los tres se quedaron en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos. Yoko se sentía abrumada, pero a pesar de todo, algo dentro de ella comenzaba a despertar. Tal vez no todo estaba perdido. Tal vez, con el tiempo, podría encontrar una manera de reconciliar las piezas de su corazón.

Fue entonces cuando se escuchó la puerta del baño abrirse, y las tres se giraron al instante. Faye estaba allí, en el umbral, con la misma expresión distante y un poco confusa que había mostrado en la clase. Sus ojos se encontraron con los de Yoko, y por un segundo, el mundo se detuvo.

—Lertprasert...— murmuro en tono frío, pero sus ojos delataban una cosas diferente. La voz de Faye cortante, como un susurro cargado de emociones reprimidas. Yoko, sin poder evitarlo, sintió un tirón en su pecho, pero se mantuvo firme. A pesar de la distancia física entre ellas, la conexión era palpable. ¿Cómo podía ser que Faye estuviera frente a ella, pero no la reconociera? ¿Cómo podía ser que todo lo que habían vivido hubiera desaparecido, borrado por algo tan cruel como una memoria olvidada?

—Peraya...— Yoko respondió, tratando de que su voz no temblara. — ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas todo lo que pasamos?".

Faye no respondió de inmediato. Su mirada se suavizó, pero no había rastro de la misma Faye que Yoko conoció. Era como si la persona frente a ella fuera una extraña, alguien que solo llevaba el nombre, pero no los recuerdos, ni las promesas, ni las huellas que dejaron en sus corazones.

— Lo siento... pero no... no lo recuerdo, solo se que una falta una parte de la historia y que el destino nos haya puesto aqui, juntas otra vez a kilometros de distancia de nuestro pais, debe de significar algo — Faye dijo finalmente, su voz casi rota, como si intentara comprender el dolor que había causado.

Yoko sintió una mezcla de alivio y tristeza al mismo tiempo. El simple hecho de que Faye no la reconociera le dio una extraña sensación de rabia, pero también la dejó vacía. Como si el pasado nunca hubiera existido, o como si el amor que compartieron fuera solo un sueño lejano.

Subin y Hyeri, desde la distancia, intercambiaron miradas. Sabían que este era un momento crucial para Yoko, y aunque querían intervenir, sabían que era algo que ella debía enfrentar por sí misma.

Yoko se quedó allí, mirando a Faye, con la respiración suspendida, preguntándose si, a pesar de todo, aún quedaba algo de lo que habían sido.

— ¿Qué pasa si nunca me recuerdas, Faye?—murmuró Yoko, más para sí misma que para Faye.La mayor, sin saber cómo responder, se acercó un paso más, su mirada vacilante pero curiosa.

Malisorn no dijo nada, el silencio brotaba en la pequeña sala, le dio una ultima mirada a la menor y salio, con una extrañeza en el corazón y con la mente en un caos total. ¿Por que le importa tanto Yoko, una simple estudiante?. Se preguntaba, pero ella misma sabe que Apasra no es una simple estudiante, no para ella.

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Espero que les esté gustando, no se olviden de comentar y dar like.

También, si quieren pasarse por mi nueva historia, bienvenid@s, es para todo a aquellos que les gusta las diferentes parejas de GL.

Espero que la lean y me den su apoyo.

Nos vemos pronto.

~MC

My english coordinatorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora