La corona de espinas

229 19 7
                                        

Así es, esta es la continuación del one-shot que subí hace un año 🥸 les invito a darle una releída

🍃

Llevaba casi cuarenta minutos parada en el mismo lugar mientras el príncipe daba vueltas al rededor del salón disfrutando su fiesta.

Ella solo estaba ahí como el trofeo barato que por una extraña razón él decidió tomar y conservar. Ya se había cansado de las miradas juzgadoras y de las risas que otras hadas intentaban ocultar tras sus manos. Incluso hubo un momento en que el grupo oficial de amigos del príncipe junto con él, miraron hacia de forma burlona, el príncipe solo se encogió de hombros y probablemente dijo algo como «fue un acto de caridad».

Sus ojos eran como cuchillos y desde que puso un pie en el castillo Mikasa no había tenido tantas ganas de llorar como en ese preciso momento. Fue extraño pensar que se sintió más humillada ahí que cuando él la tomó en su cuarto.
Desvió su mirada y parpadeó para evitar las lágrimas, llorar sería aún peor.

Se enfocó en la ira que estaba creciendo hacia Jean por haberla metido en todo ese problema.
¿Cómo podría superar esta humillación? Solo quería ir a casa y encerrarse en su cuarto a llorar y aún así no sería suficiente porque su cuarto lo comparte y que la escucharan ser tan débil era algo que tampoco podía permitirse.

Estaba tan metida en sus pensamientos que se sobresaltó cuando un guardia le habló.

—Puedes dejar tu posición por veinte minutos en lo que comes y te refrescas, ni un minuto más, después te quedarás aquí hasta que acabe la fiesta.

Lo único bueno de esto era que había comidos tres veces en el día, nunca tuvo tal privilegio, normalmente solo come una vez. Aveces se pregunta cómo es que ha sobrevivido por diecisiete años.

Se alejó del trono y fue directo a la mesa donde había varios platillos y postres para escoger, cada que se acababan la servidumbre se encargaba de colocar otros nuevos de manera rápida.

Tenía mucha hambre a pesar de que comió muy bien hace un par de horas. Tenía algo de miedo porque no quería vomitar por la cantidad de comida que su estómago no está acostumbrado a recibir, le dolería desperdiciar tanto así que opto por cosas que parecían ligeras. Ni bien terminó su primer plato cuando alguien la tomó del brazo y la jalo tratando de apartarla de la vista de los guardias llevándola afuera del salón. Dieron un buen recorrido antes de apartarse lo suficiente para estar en un sitio relativamente a solas.

Quien sabía si entre tantas hadas realmente los guardias le estaban vigilando.

—¿Entonces ahora eres la puta del príncipe? —era Jean, estaba rojo de su cara evidentemente enojado y con ropa ridícula como la que suelen usar las hadas, extrañamente le quedaba bien, supo escoger bien su vestuario para que pasara desapercibido.

Sus pantalones rasgados color café con trozos de tela naranja con rojo encima simulando que eran llamas. Mikasa se preguntó quién habría confeccionado la prenda porque le quedó muy bien. Jean traía un chaleco de igual color que estaba entre abierto para dejar ver su pecho con varios dibujos de fuego. Su cabello ni siquiera era de su usual color, era negro con mechones rojos.

—¿Como demonios terminaste aquí? —desde la primera pregunta él le apretó el brazo muy duro y ella hizo una mueca para después soltarse de su agarre—. Ay Mikasa en qué puto lío te metiste, ¿sabes que él tiene derecho a una persona de Shiganshina? Mikasa por todos los cielos ¿tienes idea lo que significa? Él podrá hacer lo que quiera contigo, tenemos que sacarte de aquí antes de que...

—Ya lo hizo.

Solo fue cuestión de dos segundos para que Jean comprendiera y sus ojos cambiaran de preocupación a decepción y asco, como si de verdad hubiera sido culpa de ella.

Red VelvetDonde viven las historias. Descúbrelo ahora