Era una tarde tranquila en la Aldea de la Hoja, con el viento soplando suavemente entre los edificios. Naruto caminaba por los alrededores de la plaza principal, acompañado por su habitual escolta de ninjas, pero algo en el ambiente le hizo sentir que algo no estaba bien. Su instinto de Hokage nunca fallaba.
—Algo está por suceder —murmuró Naruto, manteniendo la calma, pero con una mirada alerta.
Justo en ese momento, Sarada y Shikadai llegaron corriendo, ambos con la mirada fija y las expresiones serias.
—¡Séptimo! —gritó Sarada—. ¡Estamos aquí para protegerte!
Naruto los miró con una sonrisa confiada. Aunque confiaba en su propia habilidad para defenderse, en ese momento se sintió reconfortado al ver a los jóvenes ninjas con él.
—No te preocupes, Naruto. Está todo bajo control. —Shikadai dijo, su tono era el de un joven serio y calculador, tan maduro como su padre, pero con la confianza de los shinobi más experimentados.
Naruto no dijo nada, pero sus ojos mostraron un destello de aprecio. Sarada, por otro lado, estaba lista para luchar. Había entrenado duro con el Séptimo y su madre, y sentía que este momento había llegado: su oportunidad para demostrar lo que valía. Recordó el beso en la frente de Naruto, su promesa de proteger a todos, incluida la persona más importante de la aldea.
La atmósfera de repente se volvió tensa. Un grupo de ninja renegados de un clan desconocido apareció en el horizonte, avanzando rápidamente hacia ellos. Sarada y Shikadai se pusieron en posición de combate, con sus kunais y shuriken listos.
—¡Este es el momento! —exclamó Sarada, con determinación—. ¡Vamos, Shikadai!
Ambos se lanzaron hacia el grupo enemigo, Sarada liderando el ataque con su Sharingan activado. Con su rapidez y agilidad, esquivó los ataques y desató una lluvia de shuriken. Shikadai, con su astucia, lanzó trampas de sombra que atraparon a los enemigos, inmovilizándolos uno a uno.
Naruto observaba, con una expresión orgullosa pero cautelosa. Había entrenado a Sarada para momentos como este, pero verla luchar con tal convicción le dio una sensación indescriptible.
—Lo están haciendo bien —murmuró Naruto para sí mismo.
Sarada, con sus ojos firmes, enfrentaba a los ninjas que se atrevían a acercarse. Usó un jutsu de fuego para desorientar a los enemigos, creando una gran llamarada que los obligó a retroceder.
—¡Toma esto! —gritó Sarada, saltando hacia un enemigo y usando su Chidori en un ataque rápido y certero, logrando neutralizarlo al instante.
Shikadai, por su parte, había utilizado su Jutsu de Manipulación de Sombras para inmovilizar a dos más, permitiendo a Sarada dar el golpe final. En equipo, lograron proteger a Naruto sin que él tuviera que moverse de su posición.
A medida que los últimos enemigos caían al suelo, Naruto caminó hacia Sarada y Shikadai, aplaudiendo con una sonrisa sincera.
—¡Excelente trabajo, ambos! —dijo, su tono lleno de orgullo—. Has hecho todo lo que prometiste, Sarada.
Sarada respiró hondo, mirando a su madre y a Naruto, quienes, desde sus respectivos lugares, confiaban en ella más que nunca.
—Lo hice porque lo prometí, Naruto —dijo Sarada, con una expresión seria pero satisfecha—. No quiero que nada le pase a la aldea. No quiero que nada le pase a los que quiero.
Naruto se acercó a ella, poniendo una mano sobre su hombro.
—Lo sé. Y eso es lo que te convierte en una gran ninja, Sarada. Estás lista para lo que venga.
Shikadai, que había estado al lado de Sarada, sonrió con su típica calma.
—Estuve cerca de perderme en tus sombras, Sarada —bromeó.
Sarada le sonrió, sintiendo una gran satisfacción por haber cumplido su promesa.
—Siempre trabajo mejor en equipo, Shikadai —respondió con una sonrisa confiada.
La tensión desapareció por completo y el viento suave volvió a soplar. Naruto, Sarada y Shikadai estaban listos para enfrentar cualquier cosa, juntos.
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Un deseo del corazon
SpiritualeEsta historia trata de un deseo que pide fervientemente una niña llamada Sarada Uchiha ; ella sentía curiosidad por todos los miembros de su clan en especial por uno que su padre Sasuke odio con todas sus fuerza pero luego termino amando y esa perso...
