El sol se encontraba en su punto más alto, iluminando intensamente el campo de entrenamiento. Sarada se encontraba de pie en el centro, con los ojos cerrados y respirando con calma, mientras su madre, Sakura, la observaba desde un costado. La Uchiha sabía que su entrenamiento no solo era un reto para ella, sino también una oportunidad para demostrar que era capaz de superar su propio límite.
Los Uchiha —Fugaku, Sasuke e Itachi— se encontraban a la distancia, observando en silencio. Aunque sus expresiones eran serias, había un brillo de orgullo en sus ojos, especialmente en los de Fugaku, quien estaba sentado en una piedra observando a su nieta.
Sakura caminó lentamente hacia Sarada, que ya había comenzado a realizar algunos sellos manuales, su rostro concentrado.
—Sarada —dijo Sakura con suavidad—, ¿estás lista para lo siguiente?
Sarada abrió los ojos y asintió con determinación.
—Sí, mamá. Quiero dar lo mejor de mí.
Sakura sonrió, una sonrisa que reflejaba tanto amor como la exigencia de una madre que sabía de lo que su hija era capaz.
—Bien, empecemos con un ejercicio de control de chakra. Necesito que concentres toda tu energía en un solo punto y la liberes con la mayor fuerza posible. No solo te ayudará a mejorar, sino que te enseñará a manejar tu poder. La diferencia entre el poder destructivo y el control está en la precisión.
Sarada se posicionó, poniendo ambas manos en el suelo como si fuera a realizar una técnica de taijutsu. Cerró los ojos nuevamente, respiró profundamente y comenzó a concentrar su chakra. En sus manos, el chakra comenzó a emitir una luz tenue que se fue intensificando poco a poco.
—Recuerda, Sarada, el chakra tiene que fluir de manera uniforme. No se trata de solo acumular poder, sino de liberarlo en el momento preciso.
Sarada sentía el poder fluyendo dentro de ella, el mismo poder que había heredado de su madre y de su padre. El chakra de su madre, curativo y preciso, y el poder de su padre, oscuro y fuerte como el fuego. El fuego Uchiha era algo con lo que ella había nacido. Sin embargo, el control era lo más importante.
—¡Ahora! —ordenó Sakura.
Sarada, con el rostro serio, extendió ambas manos y concentró todo su chakra en ellas. Sus ojos se iluminaron con el sharingan, y el aire a su alrededor comenzó a vibrar.
El terreno comenzó a temblar, como si todo el campo estuviera a punto de desmoronarse. Un fuerte estruendo resonó cuando Sarada, con un grito de esfuerzo, liberó todo su chakra de una vez. El suelo se rompió bajo sus pies, creando una grieta enorme que se extendió varios metros. El impacto hizo que algunas rocas se elevaran, mientras una onda de choque barría a su alrededor.
—¡Sarada! —gritó Sakura con una mezcla de preocupación y admiración.
Los Uchiha, aunque sorprendidos por la magnitud del poder de Sarada, no pudieron evitar sentirse orgullosos.
—Eso es... —murmuró Fugaku, sus ojos llenos de asombro—. No me imaginaba que pudiera liberar tanto poder. Es impresionante.
Itachi observó en silencio, sus ojos profundos y tranquilos, aunque su sonrisa era apenas visible. Sasuke tenía una expresión más seria, pero sus ojos reflejaban una ligera aprobación.
Sakura, sorprendida por la fuerza del impacto, corrió hacia su hija.
—¡Sarada! ¡Cuidado! —la regañó suavemente, pero su tono estaba lleno de cariño—. Sabes que debes tener más control. Si sigues así, podrías lastimarte.
Sarada, exhausta pero con una sonrisa, se levantó lentamente y apagó su sharingan.
—Lo sé, mamá... pero... quiero mejorar. No puedo quedarme atrás. ¡Lo haré por el examen!
Sakura se acercó y la abrazó con fuerza.
—Lo sé, Sarada. Sé lo que quieres lograr. Y créeme, con tu determinación, llegarás muy lejos. Pero recuerda, el poder solo tiene sentido si puedes controlarlo. Tienes que ser paciente contigo misma.
Sarada asintió, mirando a los tres Uchiha que la observaban desde la distancia.
—Lo prometo, mamá. ¡Voy a lograrlo!
Fugaku se levantó de su lugar y se acercó, mirando a su nieta con orgullo.
—Es una niña muy fuerte. Puede que aún te falte práctica, pero esa determinación es lo que te hará llegar lejos. Tienes la sangre de los Uchiha corriendo por tus venas, pero lo que más me impresiona es la fuerza de tu voluntad.
Sasuke dio un paso al frente, con una expresión mucho más suave de lo que la mayoría podría imaginar.
—Recuerda, Sarada. La verdadera fuerza de un Uchiha no está solo en su poder... está en su capacidad para tomar decisiones. Usa tu cabeza. No te dejes llevar por el corazón solo porque sientas que debes probar algo.
Itachi se acercó con su mirada serena y la observó detenidamente.
—No importa lo que enfrentes, siempre sigue tu propio camino. No hay que estar siempre a la sombra de otros. Tú puedes crear tu propio destino.
Sarada miró a los tres con gratitud, sintiendo la calidez de las palabras de su familia.
—Gracias... a todos ustedes.
La noche estaba cayendo lentamente, y el campo de entrenamiento, aunque destrozado por el poder de Sarada, parecía reflejar la fuerza de su determinación. A su lado, sus tres mentores se mantenían firmes, preparados para guiarla, sabiendo que el futuro de los Uchiha, y de Konoha, estaba en buenas manos.
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Un deseo del corazon
SpiritualEsta historia trata de un deseo que pide fervientemente una niña llamada Sarada Uchiha ; ella sentía curiosidad por todos los miembros de su clan en especial por uno que su padre Sasuke odio con todas sus fuerza pero luego termino amando y esa perso...
