Cuando la música comenzó a sonar con un ritmo más lento y suave, las parejas comenzaron a bailar bajo las luces tenues de los farolillos. El ambiente estaba impregnado de armonía y esperanza. Entre todas las sonrisas, Sarada caminó hacia la orilla del jardín, contemplando las estrellas mientras se abrazaba los brazos.
—¿Puedo acompañarte? —preguntó una voz tranquila a su espalda.
Sarada giró el rostro y vio a Shikadai, con las manos en los bolsillos, la mirada serena y una media sonrisa.
—Claro —respondió ella, esbozando una sonrisa.
Se quedaron un momento en silencio, observando el cielo. El bullicio de la fiesta parecía lejano desde allí.
—¿Estás feliz? —preguntó Shikadai suavemente, mirándola de reojo.
—Sí... mucho. —Sarada respiró profundo, como si el aire de esa noche calmada pudiera llenarla de paz por dentro—. Nunca pensé que vería a mi papá tan feliz. Y mamá... se lo merece todo. Este bebé va a nacer en un mundo distinto.
Shikadai asintió.
—Será afortunado de tenerlos como familia... y a ti como hermana.
Sarada lo miró con ternura.
—¿Tú quieres tener una familia? —preguntó, un poco nerviosa, sin mirarlo del todo.
Shikadai no respondió de inmediato. Luego, con calma, tomó su mano.
—Sí. Pero no con cualquiera... solo si es contigo.
Sarada lo miró sorprendida. Sus mejillas se tiñeron de rojo, pero no apartó la vista. Se acercó un poco más.
—¿En serio lo dices?
—Sarada... Eres mi compañera, mi amiga, y ahora... eres quien me hace querer un futuro. Contigo.
Sarada sonrió, emocionada, y apoyó la frente en el hombro de él. Shikadai la rodeó con sus brazos.
—Entonces, cuando el tiempo sea el correcto... —susurró ella—, podremos construirlo juntos.
—Sí, sin prisas. Pero sin dudas —respondió él.
A lo lejos, Itachi observaba a su sobrina abrazada a Shikadai y le susurró algo a Izumi:
—El clan Uchiha no solo sobrevivió... floreció.
Izumi lo miró con ternura y entrelazó sus dedos con los suyos.
Mientras tanto, Sakura y Sasuke observaban a Sarada desde el centro de la pista de baile. Él colocó su mano sobre el vientre de ella y murmuró:
—Todo está bien ahora.
Sakura asintió, con lágrimas de felicidad en los ojos.
—Sí. Lo logramos, Sasuke.
Naruto se subió a una mesa con una copa en mano.
—¡Un brindis por la paz, por la familia... y por el nuevo Uchiha en camino!
Todos levantaron sus copas, entre risas y vítores. La música volvió a subir y todos bailaron: los adultos, los jóvenes, incluso los más ancianos del clan.
Esa noche, no había guerra, ni traiciones, ni pérdidas.
Solo una familia que reía, amaba y crecía bajo las estrellas, en una aldea donde por fin, la paz era real.
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Un deseo del corazon
EspiritualEsta historia trata de un deseo que pide fervientemente una niña llamada Sarada Uchiha ; ella sentía curiosidad por todos los miembros de su clan en especial por uno que su padre Sasuke odio con todas sus fuerza pero luego termino amando y esa perso...
