La misión había sido difícil. Aunque el equipo 7 había salido victorioso, no fue sin consecuencias. Durante el combate contra un grupo de ninjas renegados, Sarada Uchiha había resultado gravemente herida. Sus fuerzas flaquearon tras usar su Sharingan por un tiempo prolongado, y colapsó en medio de la batalla. Sin dudarlo, Itachi Uchiha —quien había reaparecido misteriosamente y se les había unido en la misión— la alzó en brazos con el mismo cuidado que si fuera de cristal.
Mientras regresaban a la aldea, el ambiente se sentía inusualmente cálido para tratarse de una misión reciente. El grupo caminaba por el sendero que conectaba con Konoha: Konohamaru lideraba la marcha, seguido por Boruto, Mitsuki y un silencioso pero atento Itachi, quien cargaba a Sarada dormida con delicadeza. Su respiración era tranquila, pero su rostro aún mostraba rastros del esfuerzo y el dolor.
—¿Cómo es ella? —preguntó Itachi de pronto, rompiendo el silencio, mirando a Konohamaru.
El sensei del equipo 7 lo miró de reojo con una sonrisa serena.
—Ella es especial, Itachi. Tiene la fuerza de Sakura-san y la determinación de Sasuke-sama. Es una chica valiente... y tiene un sueño —respondió con orgullo.
—¿Un sueño? —repitió Itachi con interés.
—Quiere ser Hokage —dijo Konohamaru, esbozando una sonrisa cálida—. De hecho, ella es mi rival en ese objetivo.
Itachi bajó la mirada hacia Sarada, que dormía en sus brazos, y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Se notaba orgulloso, aunque apenas la conocía. Luego, levantó la vista y observó a Boruto y Mitsuki.
Boruto miró preocupado a su compañera dormida y, con el ceño fruncido, preguntó:
—¿Sarada estará bien, dattebasa?
—Sí, Bolt. Estará bien —respondió Konohamaru con una sonrisa tranquilizadora—. Su Sharingan aún consume mucho chakra cuando lo usa por tiempo prolongado, pero se recuperará.
Itachi asintió en silencio y, al ver las puertas de la aldea acercarse, apretó un poco más el agarre sobre su sobrina, asegurándose de que estuviera cómoda.
Al llegar a Konoha, fueron directamente a las oficinas del Hokage. Sarada aún dormía en los brazos de Itachi cuando cruzaron las puertas del despacho. En su interior, esperaban Sasuke, Obito, Mikoto y Fugaku Uchiha. Todos se volvieron al unísono al verlos entrar.
La mirada de Fugaku se endureció al observar a la joven herida.
—Itachi, ¿quién es esta niña? —preguntó con tono serio.
Itachi abrió la boca para responder, pero fue Sasuke quien lo interrumpió mientras daba un paso al frente.
—Es mi hija, padre —dijo con calma, aunque sus ojos reflejaban orgullo y un dejo de preocupación al ver a Sarada.
Mikoto dejó escapar un suave sollozo y se acercó a la niña dormida, sus manos temblaban al acariciar su rostro. Sakura, que también había llegado, se colocó al lado de Sasuke. Él la rodeó con su brazo libre, atrayéndola hacia sí con gesto posesivo y protector. En la espalda de Sakura, el símbolo del clan Uchiha era visible. Fugaku lo notó de inmediato.
—Entonces tú eres... —murmuró el patriarca, deduciendo en silencio que ella era la nueva señora Uchiha.
En ese momento, la puerta volvió a abrirse. Kakashi entró y se quedó petrificado al ver a Obito de pie, sonriéndole como si nunca hubiese muerto.
—Obito... —susurró Kakashi, atónito—. ¿Cómo es que estás vivo?
Obito soltó una ligera carcajada.
—Esa es una buena pregunta, viejo amigo.
Naruto, que ya se encontraba en la oficina, intervino:
—Todavía lo estamos investigando. No es Edo Tensei ni parece deberse a algún jutsu conocido. Hasta entonces, seguiremos observando. Pero ahora lo que más me preocupa es Sarada.
Volvió su vista hacia el equipo 7.
—Quiero el informe de la misión —ordenó el Hokage con seriedad.
Boruto dio un paso al frente con su pergamino en mano.
—La misión fue un éxito, aunque tuvimos dificultades. Fuimos atacados por un grupo de bandidos. Sarada luchó contra uno de ellos y agotó su chakra —explicó, entregando el reporte.
—Hokage-sama, el comerciante también envió esto para usted —añadió Konohamaru, presentando una caja con adornos artesanales.
Naruto asintió.
—Muy bien. El equipo 7 tendrá dos semanas de descanso. Pero no olviden entrenar —dijo, y luego miró a Sasuke—. Sasuke, tu misión ha terminado. Ahora tienes un clan que necesita de su líder. Pueden retirarse.
Cuando el grupo se disponía a marcharse, Sarada comenzó a despertar en los brazos de Itachi.
—Tío... —murmuró adormecida.
—Sarada, ya estamos en la aldea —le susurró Itachi, observando con ternura los ojos somnolientos de su sobrina.
Fugaku y Mikoto la contemplaron. Mikoto sonrió cálidamente, mientras Fugaku, aunque serio, no apartaba los ojos de su nieta.
Sarada, aún débil, le pidió con voz baja a Itachi:
—¿Puedes bajarme?
Él asintió y la ayudó a mantenerse en pie.
La joven Uchiha levantó la vista hacia los adultos y preguntó con incertidumbre:
—¿Ellos son...?
—Sí —respondió Itachi suavemente—. Ellos son tus abuelos.
Mikoto se agachó y abrazó a su nieta con lágrimas en los ojos.
—Nosotros también queríamos conocerte, pequeña —susurró, mientras Sarada se aferraba a ella con fuerza, conteniendo las lágrimas.
Luego, con algo de timidez, Sarada se giró hacia Fugaku, que se mantenía en silencio. Él la observó con atención, y al cabo de unos segundos, habló:
—Estamos orgullosos de ti, Sarada. Pero debes ser más prudente con tu chakra.
Sarada esbozó una sonrisa débil y se lanzó a abrazar a su abuelo, quien, con un leve gesto de sorpresa, terminó correspondiendo el gesto, acariciando suavemente su cabeza.
Por primera vez, Sarada sintió que su familia estaba completa.
Mientras tanto, Obito y Kakashi conversaban en una esquina, y este último no dejaba de lanzar miradas hacia él, todavía sin comprender cómo era posible su regreso.
—¿Quién es esa persona? —susurró Kakashi para sí, observando a Obito con asombro—. ¿Qué está ocurriendo en este mundo?
La historia del clan Uchiha apenas comenzaba a reescribirse.
ESTÁS LEYENDO
Un deseo del corazon
SpiritualEsta historia trata de un deseo que pide fervientemente una niña llamada Sarada Uchiha ; ella sentía curiosidad por todos los miembros de su clan en especial por uno que su padre Sasuke odio con todas sus fuerza pero luego termino amando y esa perso...
