Una gran tormenta eléctrica azotaba la ciudad de Seúl. El cielo rugía con una furia desgarradora, como si la misma naturaleza sintiera el dolor que estaba por estallar entre las paredes de aquella casa.
Las gotas de lluvia golpeaban los ventanales con violencia, mezclándose con los relámpagos que iluminaban intermitentemente el rostro pálido y angustiado de una madre. Una madre que no podía dormir. Una madre que sentía que su mundo se desmoronaba.
—Algo no está bien… —susurró con la voz quebrada, sujetando con fuerza el rosario que descansaba entre sus temblorosos dedos—. Yoongi… hijo mío…
El lobo dentro de ella lloraba, aullaba con una desesperación que desgarraba. Era un presentimiento que solo una madre podía sentir: el tipo de dolor que nace cuando tu corazón reconoce que algo muy malo está pasando con la carne de tu carne.
Jeon Jungkook, su hijo menor, paseaba de un lado al otro, inquieto, con el ceño fruncido. No soportaba verla así, tan frágil, tan rota. Su madre no era débil, no era una mujer que se quebraba con facilidad. Y sin embargo, esa noche... estaba destruida.
—¡¿Por qué no contestan en esa maldita mansión?! —rugió el joven, estrellando su puño contra la pared. La rabia le nublaba el juicio—. ¡Yoongi no se puede morir! ¡No puede! ¡Mierda!
—Jungkook… —susurró ella débilmente, sus ojos nublados por las lágrimas—. Jungkook, por favor… tráemelo a casa… tráemelo, aunque sea... roto, pero tráemelo…
Cayó de rodillas de pronto, sin fuerza alguna, sin energía, como si el alma se le hubiese desprendido del cuerpo. Las lágrimas rodaban libremente por sus mejillas, y sus labios comenzaron a temblar mientras alzaba la mirada al cielo.
Las luces titilaban. Un trueno desgarró el aire.
—Diosa de la Luna… escúchame —suplicó con los ojos cerrados—.
Madre de la noche, guardiana de los sueños,
te imploro con cada pedazo de mi alma rota.
Protege a mi hijo allá donde esté,
líbralo de la muerte, del olvido y la oscuridad.
Que mi sangre te sirva de ofrenda,
pero no me lo quites… ¡no me lo quites!
Un grito, seco, crudo, animal, brotó de su garganta.
—¡YOOOOONGIIIII! —su cuerpo tembló como una hoja, se abrazó a sí misma y comenzó a sacudirse entre sollozos incontrolables—. ¡No me lo arrebates! ¡NOOOO!
Jungkook se arrodilló a su lado y la tomó por los hombros.
—¡Mamá! ¡Tienes que calmarte, por favor! ¡Por favor, no te hagas daño! —intentó sujetarla, pero ella se desvanecía lentamente.
Su respiración se volvió errática.
—Yoongi… mi bebé… mi lobito… —sus ojos rodaron hacia atrás, y su cuerpo se desplomó de lleno al suelo.
—¡MAMÁ! —gritó Jungkook con el alma desgarrada. El miedo lo invadió de golpe, como una ola de hielo en el pecho—. ¡MAMÁ, RESPONDE! ¡MAMÁÁÁÁÁÁ!
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Las luces de la casa parpadeaban con cada trueno. La tormenta parecía intensificarse con cada minuto.
Jungkook, con las manos temblorosas, marcó a emergencias.
—¡Mi mamá se desmayó! ¡No respira bien, está pálida, por favor vengan! ¡RÁPIDO! —gritó, con la voz quebrada, desesperado.
—¿Dirección?
—¡Calle Río Azul, número 84, tercer piso! ¡APÚRENSE!
Colgó, y en ese instante cayó de rodillas junto al cuerpo de su madre, que apenas se movía.
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𝙼𝙸 𝙾𝙼𝙴𝙶𝙰 𝙴𝙻 𝙼𝙰𝙵𝙸𝙾𝚂𝙾 - 𝚈𝙾𝙾𝙽𝙼𝙸𝙽 (𝙾𝙼𝙴𝙶𝙰𝚅𝙴𝚁𝚂𝙴)
RandomPark Jimin es un omega que rechaza y está en contra de los estereotipos impuesto por la sociedad. Lo que hará que se encuentre en una lucha constante, por demostrar que un omega también puede ser igual o peor que cualquier alfa mafioso. Pero el de...
