Comida familiar

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El Potterverso es de Rowling


Minerva McGonagall ama a su familia, por mucho que sienta ciertas rencillas con ella.

Está resentida con su madre, en paz descanse, por haber abandonado su carrera mágica por amor, el amor de un muggle.

Sus hermanos son un tanto exasperantes, pero les quiere.

Y su padre no quiere ni oír hablar de la magia.

Minerva sale de su casa y se desaparece a la casa del antiguo predicador.

— Bienvenida, hija. Pasa. — la saluda Robert McGonagall.

— Hola, papá.

— Tus hermanos ya están en el salón.

Minerva se dirige hacia allí.

— Minna, ve a abrazar a tu madrina. — Robert McGonagall jr. señala a Minerva a su hija. La niña va tanteando pasos torpes hacia su tía. Minerva se agacha y toma en brazos a su tocaya.

Después se dirige al sofá y se sienta al lado de su hermano Malcolm.

— Bueno, Minnie, cuéntanos. — Malcolm cruza las piernas y apoya los brazos alrededor del sofá. — ¿Tienes algún diablillo en Hogwarts?

— No digas el nombre de la escuela mágica tan alto. Sabes que papá no lleva bien nuestra parte mágica.

— Somos adultos. Papá tendría que haber aceptado nuestra parte mágica hacia años. ¿Verdad, Minna? — le dice haciendo cosquillas a su sobrina.

— Pues sí, tengo dos alumnos gemelos. Prewett, se llaman. Son tan toca narices como vosotros.

— Oye, yo he madurado. Soy padre. — Robert se sienta en el respaldo del sofá del lado de su hermana. — ¿Verdad, querida? — le comenta a su esposa, que trae una bandeja de té.

— Bueno, solo a veces. — contesta ella. Minerva y Malcolm se ríen.

— El señor Robert está haciendo el guiso. — contesa Bertha McGonagall, la esposa de Robert jr.

...

A Robert McGonagall le gusta cocinar. Algo extraño para alguien de su tiempo. Pero, tuvo que cuidar a su esposa Isobel en sus últimos años. Así que, tuvo que aprender a hacer las tareas del hogar. Ahí descubrió que le gustaba y, cuando se retiró como predicador, desarrolló más esa afición.

Mientras comen, los tres hijos van hablando de cómo les va la vida obviando el tema de la magia. Robert McGonagall descubrió los orígenes de su esposa cuando nació Minerva y jamás perdonó el engaño de Isobel.

— Me han ascendido. — cuenta Malcolm.

— Felicidades, hijo. Me alegro mucho por ti.

— Yo he sobrevivido al año escolar. Con los alumnos que tengo, ya es mucho. — añade Minerva.

— Nunca te imaginé como profesora... — susurra con una sonrisa tensa, sabiendo los orígenes del sitio donde trabaja su hija.

Antes de que el menor de los hermanos pueda decir algo, una galleta aparece volando desde la cocina a los brazos de Minna.

— ¡Minerva! — la regaña Robert jr.

Malcolm y la Minerva adulta se miran preocupados. Se giran hacia su padre, quien está en shock.

— Papá, Bertha y Robbie son magos. Es normal que Minna también lo sea. — Malcolm siempre ha sido el más jovial y travieso, pero también el más reconciliador.

— Sí, lo sé. — dice el anciano pálido como la cera.

A partir de ahí, la comida es en silencio, tensa.


Minerva es hija de un muggle, Robert McGonagall, predicador, e Isobel Ross, una bruja que renunció a su vida laboral mágica por amor. Isobel le ocultó sus orígenes mágicos a su marido hasta que nació Minerva. Robert no lo tomó muy bien, sintiéndose traicionado por su esposa. Además, a Robert le avergonzaba la parte mágica de su familia. Por eso, Isobel no la usaba mucho. Todo eso se ve muy influenciado en la vida de Minerva. Entiendo que el señor McGonagall sienta su confianza traicionada y esta sea muy difícil de recuperar. Pero renegar esa parte de su mujer e hijos no tiene perdón.

Hay una copa de quidditch en Gryffindor con un M. G. McGonagall de la década de los 70. El cual o la cual es sobrino de Minerva. Pues es esta niña pequeña.

Me parece raro que Robert siendo el nombre del padre sea el nombre del hijo menor y no del mayor de los varones. Los cuales me gusta imaginar como del corte de los gemelos Weasley, Prewett y Merodeadores. A Minerva ya le tocaba lidiar con este típico muchachos desde siempre. Minna es un diminutivo de Minerva para diferenciar a tía y sobrina o a madrina y ahijada.

Hasta la próxima

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