Tuney, hermana mayor

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El Potterverso es de Rowling

John Evans agarraba a su hija de la cintura y la intentaba levantar, pero la niña seguía erre que erre sin soltar la jaula del conejo.

— ¡NO! ¡CARROT! — gritaba la niña sujetando la jaula con fuerza.

— Tuney, no podemos llevar a Carrot al hospital. — susurraba el hombre.

— Carrot, Lily.

— Carrot no puede ir al hospital a conocer a Lily. En el hospital no se pueden llevar animales.

— ¿Po'qué? Carrot tamen es hemano mayor.

John suspiró frustrado.

Maldita la hora que su padre le regaló un conejo a la niña...

Petunia y Carrot se habían vuelto inseparables.

— Tuney — John bajó a la niña, quien soltó la jaula, y se puso a su altura. — Carrot no puede ir al hospital porque es un animal y los animales tienen bacterias que pueden lastimar a las personas enfermas.

— Ayer lo bañé.

— Tuney — John suspiró y lo volvió a intentar. — Sabes que en casa hay normas como recoger tus juguetes. — Tuney asintió. — Pues, el hospital también tiene sus normas y una de ellas es que los animales no pueden entrar.

Petunia finalmente pareció entenderlo, aunque no estaba a favor de esa norma.

— A Lily le presentaremos a Carrot cuando venga a casa con mamá. — le propuso John.

Petunia asintió.

....

John y Petunia entraron al hospital de la ciudad.

Petunia iba muy bonita porque iba a conocer a su hermanita. John le había puesto un vestido nuevo, unas medias y le había recogido el pelo hacia atrás.

Petunia no entendía porque su madre y su hermana estaban en el hospital. Quizás porque mamá estaba muy cansada por tener esa barriga tan gorda... ¿O Lily se habría puesto malita dentro de la barriga de mamá?

Llegaron a la habitación de su madre.

— ¡Mamá!

Petunia corrió hacia su madre y la abrazó.

— ¡Tuney!

Ambas llevaban muchos días sin verse.

— Violet.

— John.

Marido y mujer se besaron en los labios.

Petunia estaba encima de la cama, seguía abrazada a su madre; pero había algo que le llamaba la atención.

Su mamá ya no tenía la barriga grande donde estaba Lily.

Petunia tocó la bata de hospital de su madre.

— ¿Dónde está Lily? — preguntó preocupada.

— Lily está aquí. — su madre le mostró la cuna que estaba a su lado con un bebé durmiendo.

¿Por qué no se había fijado en eso antes? Quizás porque estaba muy contenta de volver a ver a mamá.

Miró al bebé. Tenía el pelo rojizo y la piel sonrosada. Petunia aguantó un momento la respiración. Nunca había visto un bebé en su familia, sí en los vecinos. Y ahora esa bebé era su hermanita.

Alargó el dedo y Lily lo apretó con su puño.

— ¡Oh! — exclamó sorprendida. Lily tenía mucha fuerza.

— Tuney — le dijo su madre. — Papá y yo ahora estaremos muy ocupados cuidando de Lily porque es pequeña y tendremos que dedicarle mucho tiempo, pero eso no significa que dejemos de quererte. ¿Lo entiendes?

Petunia asintió.

Los tres se abrazaron.


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Hasta la próxima

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