Empezar de cero

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El Potterverso es de Rowling


Eileen coge a Severus en brazos y una maleta con ropa y algo de dinero.

— Mamá, ¿adónde vamos? — pregunta el niño.

— Nos vamos de Cokeworth, Severus. Nos vamos a Londres.

Eileen va a la estación de tren muggle y paga con el dinero que ha estado ahorrando para llevar a cabo su plan de huida.

Eileen se sienta con Severus, el niño no tarda en dormirse. El tren arranca. Les espera un largo camino.

....

Alphard se toma una copa de vino. Está a punto de irse a dormir cuando llaman al timbre.

Esconde su varita en la espalda, quien sabe quien puede ser a estas horas, y va a abrir.

Mira por la mirilla de la puerta.

Es una mujer pelinegra con un niño.

Esa mujer le suena de algo...

Abre la puerta.

— ¿Eileen? — pregunta sorprendido viéndola con un niño en brazos. — ¿Qué haces aquí a estas horas?

— ¿Podemos pasar?

— Claro.

Alphard los lleva al salón.

— Te traeré algo de té. ¿Quieres leche y unas galletas? — Alphard se agacha a la altura de Severus, que está sentado en el regazo de su madre.

El niño se gira a ella asustado. El sonido de sus tripas no tardan en delatarle.

— ¿No habéis cenado? — pregunta él sorprendido.

Eileen niega con la cabeza.

— Ordenaré a mi elfina que os preparé algo de cenar.

— No tengo mucha hambre... pero Severus sí.

— Pero Severus necesita que su madre esté bien alimentada. — intenta animarla él.

Eileen sonríe y acepta algo de cenar.

....

Después de cenar, Severus se queda dormido en el sofá. Los adultos lo tapan con una manta mientras conversan.

— Me sorprendió ver la portada de El Profeta con la noticia que te habías casado con un muggle. ¡Te lo tenías muy callado! — intenta hacer broma él.

— Fue un matrimonio muy apurado... yo estaba triste porque nuestra historia de amor no funcionó y Tobias me animó mucho. Todas sus sonrisas y promesas resultaron ser mentira. Después de la boda, reveló su verdadera personalidad. Es un hombre temperamental, rudo, bebedor... cuando se enteró de mi magia, entró en cólera y empezó a golpearme. — Alphard aprieta los puños. — Sin embargo, ya estaba embarazada de Severus.

— Es igualito a ti. — Alphard mira al niño de reojo.

— Pensé que las cosas se calmarían con el nacimiento de Severus. Pero no fue así. Tobias usa a Severus para lastimarme a mí. Todo empeoró cuando mi hijo despertó su magia. — Eileen levanta la mirada. — Pedí ayuda a mis padres, pero no quieren tener nada que ver con Severus, por ser hijo de un muggle.

— Que cabrones... Su propio nieto...

— Te mandé una carta, pero nunca recibí respuestas... así que, me fui a Londres como mi última esperanza

— No recibí nunca ninguna carta. Pero no te preocupes. Podéis quedaros aquí el tiempo que necesitéis. Ya he ordenado a la elfina que os preparé una habitación.

— Gracias, Alphard. No sé qué haríamos sin ti. — sonríe Eileen.

— No digas tonterías.

Alphard levita a Severus hacia su habitación, mientras Eileen los sigue.


Podría haber seguido el canon de mi fic Eileen Prince: su historia. Pero quería un final feliz para estos dos.

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Hasta la próxima

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