Capitulo 28

242 18 37
                                        

Hermanas Cassano...

AITANA.

Las estilistas salen de la habitación con rapidez mientras yo observo mi reflejo en el espejo.
El vestido largo color negro es aburrido a mis ojos, mi cabello tiene ondas disimuladas, en mi cuello un collar de oro y en mis orejas cuelgan pendientes del mismo material.

Volteo cuando la puerta se abre y veo entrar a Damon, vestido completamente de negro, pero lo que llama mi atención es la corona de oro en su cabeza.

--¿Y eso? -cuestiono sin poder evitarlo.

--Todos los reyes usamos una hoy, es una ley desde siempre. -explica mientras se acerca a mí.

Al estar a unos centímetros abre la caja de gamusa negra en sus manos y solo me queda observar con seriedad la corona de oro que hay dentro.

--Deduzco las reinas también.

--Exacto. -responde con una sonrisa.

Deja la caja de lado y saca la corona, nuevamente me miro en el espejo y él se coloca detrás de mí, con suavidad coloca la corona en mi cabeza.
Me reparo mientras él pasa su mano por mí cuello acariciando la zona de la yugular.

--Te ves preciosa. -afirma en mi oído.

--Yo siempre. -respondo quitando su mano- ¿Salimos? ¿O planeas quedarte en esta habitación?

--Una mierda de carácter tienes. Es una fiesta, pásala bien. -su ceño está fruncido.

Blanqueo lo ojos y él me tiende su brazo, lo entrelazo con el mío y juntos salimos de la habitación, bajamos las escaleras y nos detenemos en las puertas del salón de oro.

--¿Lista?

--Obvio. -soy yo quien estiro mi mano y toco la puerta.

Un guardia del lado de adentro abre las puertas y de inmediato la atención cae en mi esposo y yo, entramos con lentitud y mirada altiva.

--¡Con su atención! ¡El Boss y la koroleva de la mafia rusa! -nos presenta otro guardia.

La mayoría de invitados se inclina pero yo comienzo a reparar quienes no. Entre esos están los líderes de la mafia italiana, las chicas de mi grupo de búsqueda y... Mis pies se congelan y me detengo en seco.

--¿Que pasa? -cuestiona Damon.

Las miradas siguen en nosotros así que sonrío disimulando completamente el frío que recorrió mi cuerpo.

La atención ya comienza a centrarse nuevamente en sus distintas conversaciones mientras Damon y yo ya estamos sentados en la mesa de la mafia rusa.

--En el bar está Erick Leroy. -aviso.

Damon voltea con lentitud y lo mira sin disimulo, luego centra nuevamente su mirada en mí y acaricia con suavidad mi mejilla.

--No le des importancia. Lograste lastimarlo.

--Está vivo y claramente nos va a matar a todas. -refuta Kira llevando la copa de champagne a sus labios, toma de ella sin quitar la mirada de mí.

--Tampoco es que yo tengo mucho que perder. -miro a mi alrededor- Sería para mí un placer dejar de rodearme con toda la mierda de este lugar.

--Aitana, niña no digas esas cosas. -me regaña Bella mientras Alek en sus brazos me repara con una sonrisa.

--¿O qué?

--O formarás una estúpida guerra niñita malcriada. -responde con agresividad el señor Ivanov.

--Uy... No me dé ideas suegro. -rio.

THE QUEENDonde viven las historias. Descúbrelo ahora