«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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—Por favor, Luna...
—Esta bien, Nyx.–murmura Luna con suavidad–. Aunque preferiría hacer otra cosa.
—Gracias.
Hoy es sábado, no tenemos deberes porque Luna y yo los terminamos ayer por la noche. Muchos van a ir Hogsmeade y yo quiero ir a Las Tres Escobas, he convencido a Luna de que vayamos.
Vamos de camino para allá, hoy el día está muy frío, llevo una bufanda que mi madre me a tejió el diseño es un poco raro pero Luna dice que es bonita.
Para cuando llegamos en el fondo Harry, Ron y Hermione están en una mesa. Harry esta de pie intercambiando unas palabras con el profesor Slughorn, este se va al cabo de un momento.
—¡Hola!–los saludo animada.
—Hola Jenesis–saluda Ron un poco incomodo y Harry sonrie igualmente incómodo.
—Noto incomodidad en el ambiente.–sisea Luna a mi lado–. Tal vez deberíamos irnos Nyx.
—Oh no se preocupen.–dice una Hermione muy animada –. Ron se siente incomido porque Ginny esta con Dean por allá.
Hermione señala otra mesa al otro extremo del local. Luna y yo miramos en su dirección y es cierto, Ginny y Dean se comen la boca.
—Bueno...–hablo una vez que vuelvo a mirar a Ron–. Eso es un poco incomodo.
Harry se aclara la garganta, creo que a él le gusta Ginny.
Lastima.
—¡Lo es! Y Hermione no quiere irse.–réplica Ron con molestia.
—¿Esperarías que Ginny se fuera si te viera besándome?
La mesa se queda en silencio después de eso. Joder, incomodisimo.
La única que parece no darse cuenta es Hermione creo que esta un poquito ebria. Ron nos mira a Luna y a mi y se inclina a susurrarnos.
—Es la segunda vez que menciona eso.
—Vaya...—no se que más decir.
—Creo que es momento de irnos Nyx.–Luna sonríe suavemente y yo asiento.
—Nos vemos.–nos despedimos al unísono.
Buscamos una mesa libre y pedimos nuestras bebidas, yo he pedido un chocolate caliente, tengo mucho frío y Luna a pedido una bebida sumamente rara.
...
Me siento observada, no le digo nada a Luna porque no estoy segura, seguimos en en Las tres escobas pero ya casi terminamos nuestras bebidas.
Busco disimuladamente en el local si alguien me observa.
Nada.
Hasta que detrás de la escalera veo unos desordenados pelos rubios y una intensa mira grisacea viéndome fijamente. Mi cuerpo se estremece pero no de asco qué debería ser el caso, Draco jamás podría provocarme esa sensación.
Su mirada desprende un brillo oscuro, lo que mas me gusta de él, su oscuridad...
No desvía la mirada y por supuesto yo tampoco. Pero entonces Katty Bell una chica del equipo de Quidditch sale misteriosamente con algo en la manos, justo a lado de Draco.
Algo sucede porque deja de mirarme y podría decirse que esta nervioso y creo que no soy la única en notarlo pues Harry se levanta al ver esto.
Draco debe sentirse acorralado porque se va desapareciendo de muestras vistas.
—Debemos irnos.–escucho a Harry decir desde su mesa.
Y entonces decido que también debemos irnos.
—Vamos Luna debemos...
—Irnos, si, yo también lo note.
Asiento, nos levantamos y salimos pero antes busco en el local, pero no hay rastro de Draco por ningún lado.
Esto es malo.
Un fuerte grito se escucha a lo lejos y tomo de la mano a Luna.
—¡Corre!
Corremos lo mas rapido que podemos hasta que llegamos al lugar donde fue el grito.
—¡Se lo dije! ¡Le dije que no lo tocara!
...
Katty Bell, casi muere fue atendida lo mas rapido posible, y ahora esta estable.
Camino distraída por los pasillos, tengo la sensación de que... Draco tiene algo que ver.
—¿Ahora me crees?–Harry camina a mi lado–. Fue Draco se que tu también lo piensas.
—No... no estoy segura.–susurro.
—Piénsalo.–me mira una última vez antes de irse.
Trago saliva pero el amargo sabor de boca que todo esto me a dejado no desaparece.
Al pasar por los baños de caballeros, algo me detiene algo como unos sollozos. Entro solo por curiosidad, cuando estoy dentro es Draco a quien veo, su respiración es acelerada parece como si estuviera al borde de un ataque de pánico, si no es que ya lo está teniendo.
—¿M‐malfoy?–murmura nerviosa.
Él se voltea y me mira enojado, retrocedo un paso si que da miedo enojado.
—¿Que...? ¡¿De que mierda hablas, mestiza?!–esta desconcertado.
—¡Tú hechizaste a Katty Bell!
—¡¿Como te atreves a acusarme de algo asi?!–grita, y viene a largas y furiosas zancadas hacia mi, me toma de la cintura y me presiona con fuerza contra la pared humeda del baño.
—¡Sueltame, Malfoy!
—Y si fui yo... ¿que?–pregunta en voz baja, creo que ese tono me asusta más que sus gritos—. No tienes pruebas.–una sonrisa maliciosa crece en su rostro–. Es tu palabra contra la mía, créeme nadie creerá en una sucia mestiza.
Lo miro enojada.
—Lo pagaras, fuiste tu, yo lo se.—amenazó, aunque no se como haré que eso pase.
—Sorprendeme...
Con eso toma su chaleco y sale de los baños, por fin siento que vuelvo a respirar con normalidad.
—Él es sensible, la gente lo intimida también, y él se siente solo y no tiene a nadie con quien hablar, ¡y él no tiene miedo de mostrar sus sentimientos y llorar!
La voz de Myrtle la llorona me hace sobresaltarme.