«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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Hogwarts, año 1996.
Harry esta un poco raro, afirma que Draco Malfoy es un mortifago lo que es completamente estúpido, si hablamos de Malfoy claro, es un cobarde y un imbecil. Pero Harry esta convencido, parece casi obsesionado con ese tema.
Incluso más porque Malfoy ya no nos hace caso, esta como... perdido, esa tormentosa mirada gris esta perdida, sigue siendo cruel pero el brillo de la malvada diversión que los adornaban ya no existe.
Ahora parecen más oscuros, muertos incluso, deberíamos estar contentos de que ya no nos molesta, yo debería estar feliz de ya no tener su atención, de ya no ser llamada sucia mestiza, pero me encuentro casi igual que Harry, obsesionada.
—¿No vas a comer?–la suave voz de Luna me hace salir de mi trance, la miro y sonrió–. Oh, lo siento. ¿Interrumpí un pensamiento, cierto?
Sacudo la cabeza, negado.
—No, esta bien.–le aseguro mientras comienzo a servirme.
—De acuerdo...–responde Luna, con esa actitud relajada y soñadora que tanto la caracteriza–. Si necesitas algo solo dímelo.
—Lo haré.
Me llevo un bocado de comida a la boca, realmente no tengo mucha hambre, miró hacia la mesa de Gryffindor, Harry, Ron y Hermione están susurrando otra vez.
Adivinare: Malfoy, como dije Harry parece ahora él, el acosador.
Mi mirada se desvía hacia otra de la mesas, y mi piel se eriza, trago saliva y mi corazón comienza a latir con fuerza. Unos lindos ojos grises me devuelven la mirada desde la mesa de Slytherin.
Han pasado al menos una pocas semanas desde que empezó el año y Malfoy no me a mirado ni una vez. Esto es raro, pero no puedo apartar la mirada, Malfoy tampoco lo hace.
Su mandíbula está apretada y sus ojos desprenden un brillo oscuro, tan oscuro que me hace temblar. Pero alzó el mentón en respuesta, no voy a dejar intimidarme, no, soy una Ravenclaw, nadie me intimida y mucho menos él.
Él desvía la mirada primero y se que he ganado, pero cuando estoy por sonreir, Draco se levanta de la mesa y sale a toda velocidad del gran comedor, jugueteando con el nudo de su corbata en un tic nervioso.
Mis piernas se mueven solas y cuando veo yo también me he puesto de pie.
—V-vuelvo enseguida Luna...–susurro a mi amiga con voz nerviosa y torpe.
Me apresuró caminando lo más rápido que puedo, cuando cruzo las grandes puertas del gran comedor, vislumbro su cabellera rubia dando la vuelta perdiéndose entre los pasillos.
No debería estar siguiéndolo, debería darme la vuelta y volver con Luna y olvidar a Malfoy, disfrutar de mi estadía sin su burlas crueles. Pero mis piernas se mueven solas y me encuentro corriendo, doy vueltas por los pasillos laberínticos, giro sin rumbo alguno pero Draco ya no está.