«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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—Jen...
Draco segué murmurando mi nombre aun cuando las heridas de su abdomen manchan su camisa blanca de uniforme con sangre, lágrimas de miedo manchan mis mejillas.
—Vas a estar bien.—le susurro, aunque no lo se con exactitud, no se que paso o que hechizo le lanzó Harry.
—N-no... no me dejes solo...—suplica, Draco, tratando de respirar con normalidad pero parece que tan solo hacer algo tan simple como eso lo llena de dolor.
—No lo hare... aquí estoy.—le susurro.
Y lo abrazo con todas mis fuerzas y mientras sollozo miro a Harry, quién en todo este momento a estado mirando a Draco en casi en estado de shock.
—¿Que hiciste, Harry?—le pregunto.
—Yo...—Harry tibutea, y antes de poder agregar algo el profesor Snape entra rápidamente y se arrodilla frente a mi al otro extremo del Draco.
No entiendo que sucede cuando él saca su varita y abre la camisa de Draco y entonces comienza a murmurar unas palabras raras que no comprendo.
—Vulnera sanentur...—murmura, pasando su varita sobre las heridas de Draco.
Primero el flujo de la sangre que parecía no tener fin se detiene y sorprendentemente comienza a regresar a donde pertenece: al cuerpo de Draco.
—Vulnera sanentur...—repite Snape.
Y al pronunciarlo por segunda vez la heridas profundas comienzan a cerrarse y yo abro los ojos con asombro.
—Pero...—estoy por decir algo pero Snape me calla con un grosero «Shh».
—Vulnera sanentur....
Con esta tercera repetición las cicatrices se desvanecen por completo. Con otro hechizo Snape hace aparecer una camilla y coloca el cuerpo—ya inconsciente—de Draco en esta.
—¿A donde lo lleva?—pregunto levantándome y siguiéndolo rápidamente.
—Pues a la enfermería, niña tonta.—contesta malhumorado.
Cierro los labios en una dura línea, Snape siempre tan buena onda. No me importa si no le gusta mi presencia, no voy a separarme de Draco.
Llegamos a la enfermería y entonces Snape le da unas indicaciones sobre darle no se que cosa a Draco para que no queden heridas permanentes a Madam Pomfrey.
Y Madam Pomfrey sigue todo al pie de la letra mientras yo solo me dedico a mirarla, preocupada, se que Draco ya esta fuera de peligro pero el miedo de que no despierte me angustia, pues lo último que le dije es que lo nuestro no era más que un error.
Pero ahora con la cabeza fría y despues de días de llorarlo y analizarlo, sé que solo lo dije por el calor del momento. No minimizo lo que paso con Ron, pero se que lo que hubo entre Draco y yo no fue un error, porque él me entiende y porque aun cuando esta extraña obsesión que nos envuelve a los dos es dañina, sé que nadie jamas podrá igualarlo.