«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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(Si has leído Fill the Void tal vez te interese mucho leer este capítulo. Y si no lo has leído y quieres hacerlo, déjamedecirte que hay un spoiler.)
—No llores más, Nyx.—susurra Luna a mi oído, mientras me abraza.
Estamos en mi dormitorio y no he parado de llorar desde que termine con Draco. Porque estoy tan confundida, por un lado entiendo porque lo hizo, tal vez incluso no lo culpo, pero por otro me siento tan culpable al haber guardado lo que sabía, Ron ya esta un poco mejor, ya regreso a clases aunque aun se ve un poco enfermo.
El veneno fue muy fuerte, y además ya había sido hechizado antes de eso, con la amortentia supongo que todo eso lo recargo de más junto al veneno y se puso aun más mal.
—Es que... me siento tan culpable, no se si decírselo a Harry... eso tambien implicaría hablar de mi aventura con Draco...—susurro, hipando por el llanto.
Se lo he contado todo a Luna, sobre esa tarde cuando fui sola a las Tres Escobas y vi a Draco usando la maldición Imperius con la señora Rosmerta y probablemente hizo lo mismo con Katty Bell.
Esa vez en el baño cuando lo encontré probablemente teniendo un ataque de pánico, aunque en ese momento no lo note hasta que hable con Myrtle. No me confirmó si le hizo lo mismo a Bell pero tampoco lo nego.
—Hazlo cuando estés lista...—dice Luna.
Yo solo puedo asentir realmente sin más.
—¿Y si vamos a dar un paseo a los terrenos de Hogwarts?—propone Luna.
No quiero, pero supongo que me ayudará a distraerme, así que no me niego y nos encaminamos a afuera.
El aire fresco nos da directamente, creo que incluso me ayuda a despertar un poco y a despejar la mente. Sonrío, tal vez si fue una buena idea salir
Sin darnos cuenta llegamos a la cabaña de Hagrid, él esta cortando trozos de madera para prender fuego, cuando nos mira sonríe.
—Hola, chicas.—saluda antes de cortar otro trozo de tronco.
—Hola, Hagrid.—saludamos al unísono.
—Jenesis, ¿te pasa algo? Tus ojos estan inflamados.—pregunta Hagrid con preocupación.
—No... no me pasa nada, estoy bien.—sonrío para tratar de darle credibilidad a mi mentira.
Hagrid frunce los labios, tal vez no me cree.
—¿Saben que? Que tal si vamos adentro, les prepararé té, hice galletas también.—dice y se encamina a su cabaña dejando los troncos.
—Vamos, te sentará bien, ¿de acuerdo?—me susurra Luna.
—De acuerdo.
Entramos a la cabaña y nos sentamos en la mesa de Hagrid, sus sillas son enormes, eso las hace aún mas cómodas. Hagrid nos sirve una taza de té a cada una incluido él.