«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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Una semana despues.
Tengo que prácticamente obligar a Draco a comer, estos últimos días a estado muy mal me a dicho que no a podido reparar el armario evanescente. Y debido a como estan las cosas muchos miembros de la Orden del fenix han venido a proteger el castillo.
Yo ni siquiera se que hacer, si ponerme de lado de Draco ¿o que?, pero solo de él no de los mortifagos, entiendo porque hace todo pero no a los mortifagos.
—Tienes que cenar.—le digo a Draco.
—Los malditos nervios no me dejan comer.—me susurra.
—¿No has.... no has podido repararlo aún?
—Esta listo.
—¿Que? ¿Lo dice en serio?
Draco me asiente, esto no me sienta bien, aún cuando quiero entenderlo jamás voy a apoyar en lado oscuro de la magia. Esto quiere decir que algo malo se avecina, más bien; la muerte de director y a su vez Draco convirtiéndose en un asesino, manchando sus manos de sangre.
Eso me hace tener un escalofrío.
—Tengo que irme—-se levanta y se apresura a la salida.
—¿A dónde?—lo sigo, no quiero que este solo, no quiero que los mortifagos vengan.
No quiero que le pase nada a él, a Dumblendore, quiero que esta mierda se acabe.
Tengo miedo...
Me siento como una niña pequeña, solo quiero que todo acabe...
Es inútil Draco ya a desaparecido y para el colmo alguien me jala del codo y para cuando quedo cara a cara, mi rostro palidece.
—¿Papi?—susurro.
—¿Que te dije, Jenesis?—pregunta molesto—. Jodidamente te dije que te alejaras de ese chico, no es bueno para ti.
—Pero él no es su padre, Draco es bueno.—trato de que vea las cosas como yo.
—No es bueno, ¿que crees que le enseña un mortifago a su hijo, eh? ¿Cosas buenas? Maldita sea, hija, abre los ojos.
Me alejo de él.
—¡No lo entiendes!—le grito y me doy la vuelta para seguir buscando a Draco y evitar que asesine al director Dumblendore.
—¡Jenesis, vuelve aquí!
Pero ya no lo escucho.
...
No encuentro a Draco por ningún lado, estoy entrando en pánico, no quiero que cometa un error joder. Estoy casi sollozando las lagrimas amenazan con salir pero no lloraré tengo que ser fuerte, fuerte por los dos.
No se porqué pero corro hacía la torre de astronomía, me gusta ese lugar porque ahí Draco me acepto, dejamos de jugar al gato y al ratón y nos enfrentamos y me dijo que estaba obsesionado conmigo.