023. Pasado.

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A veces disfruto de la soledad, me gusta tener tiempo a solas solo conmigo misma, es por eso que decidí venir a Hogsmeade sola, casi no hay gente en el pueblo

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A veces disfruto de la soledad, me gusta tener tiempo a solas solo conmigo misma, es por eso que decidí venir a Hogsmeade sola, casi no hay gente en el pueblo.

Hoy hace un dia muy frío, por lo que la mayoría quiso quedarse en el castillo para disfrutar del fuego de las chimeneas.

Yo también me habría quedado si no tuviera la cabeza hecha un lío, Malfoy era el culpable, por que al principio mi atracción hacia él era el peligro, algo incluso... sexual.

Quiero decir, lo sigue siendo, es solo que tal vez Malfoy a despertado sentimientos que no estoy dispuesta admitir en voz alta. Es casi patético, jamas me había gustado alguien como lo hace él.

Ahora tengo miedo.

Miedo de enamorarme de él, estoy mal, enamorarme de Malfoy quien no a hecho mas que molestarme por años. Y que por alguna extraña razón se a obsesionado conmigo y que incluso me a secuestrado.

Lo cual no es para nada correcto, no es correcto, deberia hacer algo contra su acoso, informar al profesor Dumblendore, a mis padres o a alguien que pueda ayudarme.

Pero ahí esta el problema no quiero ayuda, porque me gusta, y no puedes ayudar a alguien que no quiere ser ayudado. Me gusta que me persiga, que este obsesionado, me hace sentir poderosa qué al menos tengo un poco de poder sobre él tanto como él tiene sobre mí.

Entro a las Tres Escobas, y me siento en una de las mesas del fondo, no sin antes pedirme algo de tomar. Sigo perdida en mis pensamientos mientra bebo y miro hacia afuera a través de la ventana.

Cuando algo llama mi atención, ese hermoso cabello rubio aparece en mi campo de visión, mi estupido corazón se acelera al verlo.

Me muerdo el labio inferior para reprimir la tonta sonrisa que se me quiere escapar, pero no es necesario porque se esfuma una vez que veo que Malfoy no esta aquí para disfrutar de alguna bebida y que viene solo, aunque eso ya es habitual.

Desaparece detrás del mostrador y antes de entrar a las cocinas revisa que nadie lo vea, lo cual lo hace sospechoso, y aunque no es buena idea ire a ver que trama.

Me levanto y camino hacia ahí, tratando de no ser tan sospechosa, como él también desaparezco detrás del mostrador.

Imperius...

Lo que miro hace que me quede petrificada, Malfoy esta manipulando a la señora Rosmerta con la maldición Imperius, una de las tres maldiciónes imperdonables.

Un escalofrío de horror recorre mi cuerpo entero, recuerdo que en cuarto año cuando todos creíamos que Barty Crouch Jr. Era el profesor Alastor, en una ocasión nos sometió a esa maldición para aprender a resistirnos, era horrible tener que ser obligada a hacer algo que no quieres y tratar de resistirse a una fuerza invisible con la cual no puedes luchar directamente.

Malfoy le da una botella de hidromiel a la señora Rosmerta, no se para que es realmente, probablemente la a obligado a lago pero lo a dicho en su mente.

Maldigo mentalmente no poder saber que le a ordenado, pero entonces Draco habla de nuevo.

—Le darás esta botella a Slughorn, para regalarla a Albus Dumblendore. Una vez hecho no recordarás nada sobre esto.

Y entonces Malfoy se da la vuelta y se dirige hacia mí, antes de que pueda verme salgo corriendo.

Ya ni siquiera me importa parecer sospechosa mientras pueda huir de él. A fuera hace un frio infernal, ya me había acostumbrado a la calidez del bar.

Pero no me detengo, sigo adelante.

...

No voy a Ravenclaw, sino que me voy a la torre de astronomía, quiero estar sola no se si sea buena idea contar algo sobre lo que vi.

Al llegar a la cima, me siento en el suelo cerca del barandal de modo que mis piernas quedan colgando. Me muerdo el labio inferior, me muero de ganas de contárselo a Luna, se que ella lo entendera, me entiende como nadie.

Pero ¿y se le escapa algo frente a Harry? Entonces Harry sabría que Malfoy es un mortifago. A todo esto no deberia importarme, no deberia protegerlo, pero lo hago.

Maldita sea, me odio.

Grito asustada cuando una fuerte mano cubre mi boca con fuerza, forcejeo tratando de quitármela, pero entonces se deja caer en el suelo al igual que yo y me rodea con su brazo libre y me atrae hacia su pecho duro.

—¡Callate, Nyxoria!–ordena la escalofriante voz de Malfoy.

Inmediatamente me quedo congelada, el hecho de haberlo visto usar una maldición imperdonable me a hecho temerle, si, es estupido puesto que cuando me acosa con la mascara no temo. Pero tal vez es porque se que no me hará daño, al menos eso creo, pero verlo manipular a la señora Rosmerta es diferente.

—¿Crees que no te vi, pequeña cosita acosadora?–gruñe molesto, sin dejar de cubrir mi boca y abrazarme.

Forcejeo hasta que logro al menos quitar la mano qué tiene sobre mi boca.

—¡Has ocupado una maldición imperdonable!–susurrao-grito asustada–. No creas que me quedaré callada.–amenazo, aunque se que no diré nada.

—Ni una palabra a nadie, mestiza.–me da la vuelta y me tira por completo al suelto quedando sobre mi, si rodara al menos un poco me caería al vacio por el espacio del barandal, el pensamiento me hace estremecer de terror.

—¿O que?–lo reto, retorciéndome debajo de él, entonces toma mis manos y las coloca sobre mi cabeza inmovilizandome con una de sus manos.

—O te haré sufrir de verdad, para mi no es ningún problema volver a secuestrarte.–susurra siniestramente sobre mi boca, su aliento acaricia mis labios temblorosos–. Solo que esta vez no habrá placer de ningún tipo, nada salvo una delirante tortura, y cuando me ruegues piedad no la tendré.

Las lágrimas se acumulan en mis ojos pero me niego a llorar, me asusta si, pero una parte de mí quiere creer que solo es una amenaza vacía que él no es capaz de hacer eso, trago el nudo que se a hecho en garganta antes de hablar.

—Entonces... es verdad ¿no es así?–pregunto con voz temblorosa–. Eres tu mi acosador y un mortifago.

Su mandíbula se aprieta, puedo ver una vena asomarse en su cuello, esta furioso.

—Si, Jen, lo soy.–admite, bajando la mirada a mis labios, yo suelto un jadeo nadie, ni siquiera él me había llamado de aquella manera «Jen» me gusta, pero me gusta aun más como suena viniendo de él.

—Yo...–trato de decir algo pero la verdad es que estoy en blanco.

—¡Y te odio!–continua, alzando la voz lo que me hace estremecer–. ¡Joder, te odio muchísimo!–su mano sigue inmovilizando mis muñecas pero con la otra me toma del cuello apretando mi cuello lo suficiente para hacerme jadear–. Una mestiza,  una jodia mestiza vino hacerme perder la puta cabeza, te odio por hacer que me obsesionara contigo, te has metido bajo mi piel de tal manera que ya no puedo pensar en otra cosa que no seas tú, cierro los malditos ojos y ahí estas tú, tu voz me esta volviendo loco la escucho incluso cuando no estas cerca, ¡maldita sea! Eres como una puta droga.

Entonces guarda silencio, mirándome con la respiración aceleranda, en sus ojos hay ira pero también un inconfundible deseo. Antes de darme cuenta sella sus labios contra los míos en un beso posesivo e hiriente haciendome gemir, haciendo mi cabeza de vueltas.

Es embriagador, soy adicta a sus besos, a su sabor, es jodidamente excitante. Deliza su lengua dentro de mi boca sin permiso arrancandome otro fuerte gemido que muere en su boca, le devuelvo el beso con aun más intensidad tirando de su labio inferior con fuerza lo escucho gruñir pero no se aparta en todo caso se excita aun más.

Rompe el beso mientras junta su frnete contra la mía con los ojos cerrados, afloja su agarre en mi garganta, los dos jadeamos por aire haciendo que nuestros alientos se mezclen.

—Joder, Jen.–murmura sin abrir los ojos–. Me tienes a tus pies.

Jenesis || Draco Malfoy (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora