«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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Mi boca se abre atonita, se que dije que el tipo de relación que tengo con Draco no es sana, ni mucho menos. Pero no se como reaccionar a lo que tengo frente a mi.
Siento que el corazón se me dispara, acelerado. Mi manos sudan ligeramente.
Tras la tabla suelta del armario hay un pequeño cuarto ¿se podria llamar así? Porque es pequeño, aunque si tratara de meterme si podria caber, un poco apretada pero lo haría.
Lo aterrador no es eso, es el hecho de que la paredes de madera del pequeño lugar estan tapizadas con fotografías mías, son aterradoras porque las fotos en el mundo mágico tienen movimiento, capturando más del momento que una fotografía normal muggle.
En ellas estoy yo haciendo cualquier cosa, en el campo de Quidditch, mientras camino en los pasillos del castillo. En el comedor con Luna, esa foto me recuerda a cuando lo seguí por primera vez, en ese momento creía que solo yo estaba interesada en él.
Esas fotos no me asustan en lo absoluto, aunque ya ser fotografíada y acosada de esta manera es aterrador, pero en realidad las fotografías que realmente me asustan son otras.
En algunas aparezco en ropa interior, en otras desnuda pero de espaldas, solo en un par se llegan a ver mi tetas. Todas y cada una de ellas estoy en el baño de prefectos del quinto piso. No soy prefecta, pero le caigo bien al prefecto, así que me a dado la contraseña para ingresar.
Mira que siempre me he sentido observada en cierto punto no sabía que era Draco hasta después, no debí tomarlo a la ligera. Todas esas veces sintiéndome así, probablemente era Draco fotografiandome, de una manera muy, muy enferma.
Pero mira que hasta me sube el autoestima, me veo muy bien.
Me reprendo mentalmente ante ese último pensamiento, antes de mirar hacía abajo en el suelo del espacio. Hay bragas mías, bragas qué no le había tomado importancia cuando desaparecían, pues los elfos lavan la ropa y no te das cuenta hasta que aparece limpia en tu cama.
De verdad hasta recuerdo haberle dicho a Dobby—si, después de ser liberado de la familia de Draco vino a trabajar aquí—que ya no lavaran mis bragas sentia vergüenza además de que pensaba que los elfos eran quienes las perdían.
Ahora veo el error en realidad no eran ellos, era Draco, tomo una... y al observarla me doy cuenta que es la que no encontré cuando me «secuestro» la noche antes de vacaciones.
Y que tuve que robarme uno de sus bóxers, esto..., no se como sentirme al respecto.
Entonces por debajo de mi ropa interior veo un diario, lo tomo y lo abro y dentro hay dibujos que para ser honesta son hermosos, son realistas por supuesto, todos y cada uno de ellos soy yo. No sabía que Draco sabía dibujar, pero se le da muy bien, bastante. Muchos son sobre mi cara, creo que todos, los detalla bien realmente pareciera que estoy viendo mi reflejo y no un dibujo.