«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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Jenesis.
Rio mientras le aviento agua a Draco con las manos, salpicandole toda la cara.
—Pequeña cosita provocadora.—gruñe entre dientes y con su varita me lanza un gran chorro de agua cristalina que me empuja hacia abajo hundiéndome.
Nado de nuevo a la superficie y me rio mientras tomo aire.
—Oye, que tramposo. ¡Haz usado la varita!—lo acuso pero no puedo enojarme, no con él. Así que termino sonriendo.
Draco me devuelve la sonrisa.
—Fue divertido hundirte.
—Idiota.
Draco sonrie y nada hacia a mi hasta rodearme con sus brazos por la cintura, mis propias piernas lo rodean. Él me mira como si fuera la rosa mas bonita.
—Ojalá hubiéramos sido más cercanos mucho antes–me susurra.
—Eras un poco muy imbécil antes.—me burlo, mirándolo significativamente, para recordarle lo imbécil que era, convertido en un bully estupido—. Pero tal vez este es nuestro momento, por eso no pudimos estar juntos hasta ahora.
Él asiente.
—Tienes razón. —mientras presiona brevemente sus labios contra los míos—. A demas es más divertido perseguirte mientras finges estar asustada.
Yo rio sintiendo un cosquilleo en el vientre al recordar nuestra persecuciónes.
—Eso es... muy excitante.
Él captura mis labios en un beso más profundo y dominante, sin pedir permiso penetra mi boca con su lengua, rozando la mía en una danza desesperada por probarnos.
Gimo contra su boca y el sonido muere en esta. Acabo de descubrir que me gusta besarlo, y creo que a él le pasa lo mismo. Porque no me a dejado de besar desde que nos besamos en la torre, hace unas horas cuando lo descubrí hechizando a la señora Rosmerta y confeso no poder sacarme de su cabeza... sus palabras... obsesionado conmigo.
Deberia asustarme pero la verdad es que nuestra «relación» no tiene nada de normalidad, y tampoco quiero que lo tenga, me gusta el lado oscuro de Draco. Y el que este obsesionado conmigo quiere decir que me desea más que nada.
...
Hemos pasado toda la tarde en la cueva atrás de esa cascada, ya a oscurecido. Aún estoy sorprendida de que Draco conozca un lugar como este, es precioso. El color azul de la cueva es alucinante y crea un ambiente hermoso.
Pero es tarde y por mucho queramos quedarnos aquí, debemos regresar al castillo y esta muy lejos. Con suerte llegaremos antes del toque de queda, salimos de detrás de la cascada como lo hicimos antes para entrar.
—Vamos, Jen. Vistete, debemos llegar lo antes posible.–me dice Draco vistiéndose con una camiseta y unos pans de algodón qué le quedan demasiado bien.