«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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—No... no lo entiendo...–susurro desconcertada–. ¿Tú como sabes eso?
—Él me lo dijo, él a hablado conmigo–responde Myrtle.
—Mhm...
No se que decir, Draco siempre me a parecido una persona cruel y para nada sensible.
—Bueno...–murmuro aclarando mi garganta–. No es asunto mío.
Myrtle ríe como una loca y vuela a través de mi haciéndome jadear, es como si me hubieran echado un balde de agua fría. Cuando miro en su dirección ella a desaparecido, dejándome pensando sobre Draco, es nuevo... pero como dije no es asunto mío.
...
18 de diciembre de 1996.
Luna y yo guardamos nuestras cosas después de dos largas horas de pociones.
—Me muero de hambre.–me quejo.
—Si... yo igual.
—Oh, señorita Nyxoria.–el profesor Slughorn se para a mi lado y me mira con una sonrisa–. Vera quería invitarla a mi fiesta de Navidad.
—¿Fiesta de Navidad?–pregunto y él asiente.
—Si, antes solía hacerlas, solo para alumnos selectos al igual que las cenas anteriores, usted está invitada.
—Oh, gracias profesor allí estaré.
—Excelente, Nyxoria.–sonrie y me da un apretón amistoso en el hombro–. Puede llevar una pareja–dicho esto se va.
—¿Con quien iras?–pregunta Luna.
—No lo se.–suspiro.
...
La sensación de ser observada ya casi es costumbre para mi, estoy sola en el pasillo pero el escalofrío de una penetrante mirada hace que la piel se me erice.
No es desagradable.
No.
Y es lo que me jode, estoy siendo acosada pero más que asustada estoy intrigada, la situación es... excitante.
—¡Jenesis!–alguien me llama.
Cuando me doy la vuelta es Blaise quien corre hacía mi.
—Oh... hola–saludo incomoda, fui cruel la última vez que hablamos y me avergüenza hablar con él por ello.
—Se que... no te agrado del todo.
—No digas eso, me caes bien.–eso no es del todo mentira pues aunque después de haber salido unos meses con él y no resultara como queríamos, siempre fue amable conmigo.
—Bueno...–se rasca la nuca–. Me preguntaba si... querías ir conmigo a la fiesta de navidad de Slughorn.
Parece nervioso, sonrío. Al no contestar se apresura a agregar: