«Él no era mío, pero me seguía a todas partes.»
Jenesis, como su nombre lo indica, fue el comienzo de algo, de todo. Una vez que probé su dulce esencia, supe que no habría marcha atrás. La obsesión se apoderó de mí con una fuerza implacable.
Ella s...
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Jenesis.
Han pasado unos días desde aquella noche el baño, le di las gracias a Myrtle por ir a buscarme, sino lo hubiera hecho Draco la habría pasado muy mal, como antes de que estuviéramos juntos.
Ahora no quiero dejarlo solo pero tampoco podemos estar juntos públicamente, despues de todo esto no era.... ¿Un secreto?
Odio eso, pero es necesario, mis padres jamás me dejarían estar con él. No saben que es un mortifago obvió, pero su padre sí, y es bien sabido por toda la comunidad mágica, entonces juntos no podremos estar.
Eso me hace removerme incomoda en mi silla—estoy en clase pero no estoy poniendo mucha atención—le prometí que estaríamos juntos para siempre, y esa promesa a estado dando vueltas en mi cabeza desde que se la dije.
Digo, somos diferentes, él un mortifago y yo... de la orden del fénix, bueno mis padres, yo no estoy muy involucrada en eso.
Esta clase no la comparto con Draco, por eso estoy preocupada, él cada vez esta más mal, demasiado pálido y he visto que no come mucho.
Mi pie se mueve de arriba a abajo en un tic nervioso, no puedo evitarlo, estoy a punto de incluso morderme las uñas, pero odio ese habiato, es horrible así que trato de contarme. Hasta que siento una mano en mi muslo que hace que detenga mi movimiento nervioso, la miro.
Es Luna.
—¿Estas bien?—pregunta.
—Si.—asiento.
—No me mientas.
—Estoy... estoy preocupada por Draco, él esta mal.—susurro para que nadie nos escuche—. No se como ayudarlo, y sabes que tampoco puedo estar con él frente a todos, si alguien le dice a mis padres, me matarían viva... bueno no, tampoco.
Luna toma mi mano, mostrándome su apoyo.
—Lo se, pero puedes verlo en las noches, y mostrarle que no esta solo, ya no.
Sonrío levemente y asiento, aunque eso no me deja tranquila.
...
Ya es de noche, y estoy buscando a Draco, de verdad quiero que este bien. Camino por los pasillos en busca de la dichosa sala de los menesteres, tal vez este ahí.
Pero entonces choco con alguien, genial, esto ya se hará costumbre ¿o que?
—¡Jenesis!—la voz animada de Ron viene a mi y veo que choque con él, parece como... embelesado.
—¿Ron?—lo miro con extrañesa y detrás de él viene Harry—. ¿Harry?
—¡Jenesis! Tienes que ayudarme, Ron... Ron esta hechizado.
—¡Estoy enamorado!—Ron le corrige a Harry—. Jenesis, ¿Has visto a Romilda? Debo decirle que la amo.