Desde hace un tiempo, un joven le ha pedido a Karin pequeños trabajos fuera de su oficio como prostituta. La constante cooperación, ha hecho que ella se enamore de él, aunque sabe que difícilmente alguien se enamoraría de ella. Sin embargo, nace una...
Gracias a todos por sus comentarios en las historias de la semana pasada n.n
Aquí les traigo la actualización de esta historia. Espero que les guste n.n
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Rápidamente me di cuenta que no estábamos frente a la joyería, a pesar de que en la casa, Sasuke había dicho que iríamos a comprar joyas. Sin embargo, ya estaba acostumbrada a improvisar sin tener mucha información.
—Esta no es la joyería, Sasuke —hice pucheros— Dijiste que me comprarías joyas.
—Primero vamos a encargar un vestido de fiesta para ti —me tomó por la cintura y me habló al oído— Así podrás elegir las mejores joyas para acompañarlo.
Por poco se me escapa una risita porque era imposible que alguien oyera lo que me dijo al oído. Sin embargo, el gesto tan íntimo había aumentado los murmullos.
—¿Y si me gustan joyas que no combinen con el vestido? —pregunté aún haciendo pucheros.
—Podemos llevarlas —me invitó a caminar dentro de la tienda de la modista más afamada de la ciudad y lo seguí.
Tan pronto como entramos, pude distinguir entre las clientas a la prometida de Sasuke mirando varias telas acompañada de una de sus amigas.
No pude evitar tensarme, y Sasuke al llevarme por la cintura, sé que pudo sentir mi reacción porque volteó al mismo sitio que yo.
Casi enseguida, su prometida volteó hacia nosotros. Segundos antes había visto a alguien murmurarle algo al oído y estoy segura que fue lo que la hizo mirar en nuestra dirección.
—¿En qué puedo ayudarles? —una joven modista del lugar se acercó a ellos.
—Tenemos cita con Madame Mitarashi a nombre de Uchiha Sasuke —él respondió, ignorando la mirada de su prometida, como si se tratara de una simple desconocida.
Sasuke presionó mi cintura suavemente, lo que me hizo voltear hacia él.
—¿Madame Mitarashi? —pregunté ignorando también a su prometida. Sin embargo, antes de apartar mi vista, noté que los ojos verdes de aquella joven se mostraban vidriosos.
Aún si no lo demostraba, en el pasado me había sentido inferior a la prometida de Sasuke. Aquella chica era una joven noble, de dinero, guapa, virgen y educada para ser la esposa de un aristócrata.
Todo ello me dejaba en desventaja, pero en esta ocasión, aún si seguía sintiéndome mal por su situación, ya no me sentí inferior.
Yo tenía la confianza de Sasuke, sabía que me deseaba en la intimidad, me tenía consideraciones aunque fueran de compañerismo y al vivir juntos, nos conocíamos más allá de las apariencias y de la cama.
Ella tenía todo lo que se espera de la esposa de un hombre como Sasuke, pero yo era todo lo que un hombre como él rara vez encontraba.
—Sí, señor Uchiha. Madame Mitarashi los espera —respondió la modista— Síganme por aquí, distinguidos clientes.