El baile de los enamorados

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¡Saludos, queridos lectores!

Lamento no haber podido actualizar la semana pasada. Sin embargo, traeré algunas actualizaciones, de las cuales, dos son largas, así que espero que les gusten n.n

Esta historia debía actualizarse en junio (saben que actualizo mensualmente), pero como he tenido problemas para estar al día, recién subo la actualización. Sin embargo, procuraré subir el capítulo que corresponde a agosto en cuanto me sea posible n.n

No queriendo hacer larga la introducción, los dejo con el nuevo capítulo, no sin antes recordarles que dejaré la lista de las historias que estaré actualizando el día de hoy al final n.n

Me esforcé en cada  punto y detalles de mi arreglo, empezando por un baño perfumado con las  gardenias, seguí con el cepillado de mi cabello tras usar productos  para que se viera suave y sedoso

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Me esforcé en cada punto y detalles de mi arreglo, empezando por un baño perfumado con las gardenias, seguí con el cepillado de mi cabello tras usar productos para que se viera suave y sedoso. Después, me puse cada prenda interior con cuidado y delicadeza a causa de la finura de la tela, no sólo por la calidad de esta, sino que el roce de la tela contra mi piel era excepcional. Aunque pienso que más bien eran mis fantasías imaginándome que ese roce eran las manos de Sasuke.

Lo que siguió fue el peinado, y tardé bastante en elegirlo, pues una parte de mi quería dejarlo suelto y rizado, ya que una de las características de la seducción en Konoha era el cabello suelto, lo relacionaban a las míticas sirenas, pero se suponía que debía ser elegante. Además, el tocado y los pasadores no tendrían razón de usarse y quería portar todos los elementos que Sasuke me había dado, así que opté por el cabello recogido de un lado, mientras del otro caía por mi cuello y hombro. De esa forma, también combinaría con el escote y estilo del vestido.

Con el maquillaje tardé más en la prueba y error, pues para una velada nocturna, era necesario un maquillaje cargado, pero entre más lo veía, notaba mi propia belleza y rasgos opacados por la pintura. Sin embargo, si ponía poco o nada, aún si era guapa, no combinaba con el resto del arreglo.

Tras varios intentos conseguí el punto medio perfecto, y sólo así pude proceder a ponerme los zapatos de tacón y el majestuoso vestido que era sencillo y magistral al mismo tiempo.

Mientras las sirvientas me ponían cada alfiler de plata para colocarme el vestido, evité mirarme al espejo, y al terminar, les pedí ayuda para ponerme la joyería, la cual, por cierto, me llamaba la atención que no llevara ningún anillo, pero supuse que quizá sería demasiado ya que las mangas del vestido eran tan largas, que al final de ellas, se extendía un poco de encaje blanco que tocaba el nacimiento de mi dedo medio... o quizá sólo no podría llevar anillos porque él tenía una prometida.

—El señor acaba de llegar y quiere verla —una de las sirvientas llegó a la habitación para informarme.

—¿Le dijiste lo que te pedí? —pregunté sospechando que no, pues como quería impresionar a Sasuke, había pedido a los sirvientes que no lo dejaran pasar a mi habitación hasta que estuviese lista.

Peligrosos deseosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora