Desde hace un tiempo, un joven le ha pedido a Karin pequeños trabajos fuera de su oficio como prostituta. La constante cooperación, ha hecho que ella se enamore de él, aunque sabe que difícilmente alguien se enamoraría de ella. Sin embargo, nace una...
Lamento no haber subido capítulo la semana pasada. Fue el Día de las madres en México (y me parece que en muchas partes de latinoamérica), así que estuve un poco ocupada. Sin embargo, como les mencioné la última vez, aún faltaba que subiera el capítulo de este mes, así que aquí lo traigo n.n
Hoy estaré actualizando, pero serán muy pocas las actualizaciones. Sin embargo, les recuerdo que procuraré actualizar un poco más seguido durante el SasuKarin Month n.n
Los dejo con este nuevo capítulo que espero que les guste n.n
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Me encontraba trabajando en mi proyecto en el despacho, para no levantar sospechas de mis verdaderos planes, y en algún momento del día, una de las sirvientas llamó a la puerta para informarme que había una pareja pidiendo una audiencia conmigo. Me entregó la tarjeta de presentación de los visitantes: Marqués de Pāru, Hyuuga Neji, decía la tarjeta.
—¿Hyuuga Neji? —pregunté en voz alta confundida.
Ya era extraño saber que tenía visitas que no fueran Sasuke, y de últimos días, de su prometida, pero resultó más sorprendente saber que se trataba del hombre que Sasuke me había pedido coquetearle, y además, venía acompañado de su esposa, quien había gritado en pánico cuando nos vio juntos en una escena intencionalmente malinterpretable.
—¿Los dejo pasar? —preguntó la sirvienta con cautela.
Lo pensé un instante, pues no estaba muy segura qué podría querer el Marqués, aunque al recordar el encuentro que tuvimos en el baile, quizá quería reclamarme por el malentendido con su esposa o decidió que quería mis servicios. En cualquier caso, ¿quién sería su acompañante?
Era muy probable que se tratara de su esposa si la sirvienta había dicho que llegó una pareja, pero me parecía muy extraño que aquel hombre castaño viniera junto a su esposa a ver a una cortesana.
Si ya no quería estar metida en el juego de Sasuke, lo mejor era rechazarlos, pero con mi corazón aún indeciso, no me atreví a ignorarlos. Además, me daba curiosidad si aquella acompañante del señor Hyuuga realmente era su esposa, y si era así, me preguntaba qué hacían visitándome juntos.
—¿Y si es una de esas parejas con gustos ocultos? —me pregunté en voz alta sin darme cuenta.
—¿Señora?
—No, nada —me apresuré a decir borrando cualquier otro pensamiento loco de mi cabeza— Hazlos pasar aquí.
—Sí, señora —la chica hizo una reverencia antes de salir, y aunque estuve pensando en motivos para su visita, no pude llegar a ninguna conclusión para el momento en que ambos entraron a mi despacho.
—Buenas tardes, señorita Furimuku —me saludó el hombre con un suave movimiento de su cabeza.
—Buenas tardes —saludó su esposa imitando el movimiento de su esposo. Sin embargo, parecía reticente.