Conocer detalles

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¡Saludos, queridos lectores!

Lamento mucho no haber podido actualizar la semana pasada. Estaba preparando todo para subir algunos capítulos, pero estuve sin luz en mi colonia y en la semana lo arreglaron.

Subiré varios capítulos el día de hoy si no hay más interrupciones.

Sin más por el momento, los dejo con la actualización de esta historia n.n

Cada  segundo que Sasuke tardaba en responder era como si guardara otro  objeto en los baúles de viaje: cada instante se llevaba consigo un  pedazo de mi esperanza

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Cada segundo que Sasuke tardaba en responder era como si guardara otro objeto en los baúles de viaje: cada instante se llevaba consigo un pedazo de mi esperanza.

Sin darme cuenta, aun intentando mantener la fachada de despreocupación, mis manos arrugaban la falda en mi regazo.

—Bien —oí su voz de repente, y por poco se me salió el corazón.

—¿Qué? —pregunté incrédula.

—Acepto tus condiciones —al fin se dio la media vuelta para mirarme— Haz tus preguntas.

Se cruzó de brazos y se recargó en el marco de la ventana. Su inesperada respuesta me hizo titubear antes de poder formar una oración completa.

—¿Ahora?

—Te irás si no lo hago. ¿No es así? —afirmó con voz grave— Empecemos de una vez.

Su mirada seria se clavó en mí. Aunque su postura revelaba resistencia, sus ojos delataban que accedía únicamente porque esa era la moneda de cambio que le había pedido.

El golpe de desánimo fue inevitable. Si mostrara un poco de apertura, podría mantener viva la esperanza de abrirme paso en su corazón. En cambio, con mi petición parecía haber conseguido que se cerrara aún más.

—Yo...

Por un instante quise retractarme. La decepción y el peso de su mirada fija me hicieron dudar, pero apreté con fuerza la tela de mi falda y me obligué a sostener el pulso.

Había llegado más lejos de lo que jamás imaginé cuando, en el pasado, me visitaba en el burdel para pedirme información.

Durante aquellas visitas, cuando llegábamos a intimar y terminaba en sus brazos, me gustaba imaginar que éramos un par de jóvenes enamorados.

Entonces creía que todo ocurría sólo en mi cabeza. Hoy, en cambio, tenía su confianza, su reconocimiento y, aunque jamás lo hubiese dicho en palabras, también su aprecio.

Quizá mi petición lo había hecho retroceder un paso de amarme... pero yo no pensaba detenerme. Mi objetivo era que, después de esto, diera dos... tres... cuatro... los que se pudieran, pero iba a avanzar.

—¿Cuál es tu comida favorita? —pregunté con voz decidida.

Él levantó una ceja.

Pareció dudar al responder, pero igualmente lo hizo.

Peligrosos deseosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora