Aclaraciones

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¡Saludos, queridos lectores!

Finalmente vengo con la actualización mensual de esta historia. Espero que el capítulo sea de su agrado, y en las notas finales, como siempre colocaré las historias que estaré actualizando este fin de semana, más un anuncio.

Sin más por el momento, los dejo con el capítulo de hoy n.n

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Los siguientes días, Sasuke apenas y salió de la casa. Tal como había dicho, había empezado a quedarse conmigo. Prácticamente vivíamos juntos y él echaba de forma agresiva a cualquiera de los antiguos clientes que llegaban a buscarme, aún si el rumor del contrato ya se había extendido por todos lados.

Cuando salíamos a algún lado, era notorio que la gente murmuraba al vernos pasar, y mucho de lo que se decía, era de lo muy enojada y decepcionada que estaría la familia de Sasuke cuando supiera lo que él hacía conmigo y también se lamentaban por su pobre prometida. Curiosamente, también existían dos tipos de comentarios referentes a Sasuke, uno donde comentaban que no les sorprendía que él se desviara tanto del camino, ya que nunca había resaltado de la misma forma que su hermano, y por otro lado, estaban los que sí se sorprendían que alguien de la familia Uchiha se comportara de esa manera.

En lo que refiere a las habladurías sobre mí, no eran tan diferentes de las que ya había escuchado en el burdel donde trabajaba, los cuales iban desde insultarme, criticarme por mi forma de vida y maldecirme por no ser una mujer "correcta", hasta comentarios donde se preguntaban o aseguraban que debía hacer cosas demasiado escandalosas, más allá de una prostituta normal, para haber tenido a tantos hombres buscándome, regalándome joyas caras, y por sobre todo, tener en mis manos al más joven de los Uchiha.

Transcurrieron algunas semanas en las que Sasuke permaneció pegado a mi tanto como le era posible. Frente a la gente, era cariñoso, servicial, insinuante y muy adulador conmigo, y cuando estábamos a solas, si no estábamos durmiendo o descansando, teníamos sexo.

Desde el principio sabía que todo era una actuación, que él sólo fingía que estaba loco por mí, y si en algún momento lo olvidaba, podía recordarlo cada vez que estábamos a solas aun si teníamos sexo porque su comportamiento era muy diferente.

No era exactamente frío, pero no era el hombre pegajoso que fingía ser en público, tampoco era tierno, pero sí cuidadoso y rudo cuando se requería, y aunque en público solía llenarme de halagos y alabanzas, en privado, lo poco que hablaba, era sobre otras cosas.

Esa situación, era como estar viviendo en un sueño, donde sólo algunas veces despertaba, pero siempre procuraba recordarme a mí misma que aquello sólo era una actuación, y que no debía caer en la mentira en que intentábamos hacer caer a los demás.

—He recibido una carta de mi padre para que regrese a Konoha lo antes posible. La noticia de que estoy contigo ya ha llegado a sus oídos y no está contento —me dijo mientras desayunábamos a solas en mi habitación. Debido a que hablaba en murmullos, sabía que era algo que no quería que los sirvientes oyeran— En tres días me iré, pero tú debes alcanzarme en cuanto puedas tener todo listo para mudarte allá.

Sasuke ya me había dicho que en algún momento nos iríamos a Konoha, pero no había pensando que sería bajo esas circunstancias, así que me nacieron muchas interrogantes.

—¿Debo vender la casa? ¿Me llevo a todos los sirvientes? ¿Qué cosas debo llevar? ¿Tu padre no...?

—Haz lo que pienses más adecuado para seguir con tu papel de cortesana. Confío en tu criterio. Sólo considera que tienes un contrato conmigo, que soy un noble que vive en Konoha y que a la mirada de todos, te suplicaré para que estés cerca de mí —respondió calmadamente— También necesito que en tus movimientos, busques una casa en Konoha. Aunque en el contrato yo debo proveerte de varias cosas, tiene que verse como si estuvieses previniendo el momento en que me canse de ti o que sea obligado por mi padre a alejarme —me indicó— Que tus movimientos se vean lo suficientemente discretos para que cualquiera piense que no quieres que yo me entere, pero no tan cuidadosos como para que nadie se de cuenta. Debe haber alguien que filtre la información sin que se vea intencional.

Peligrosos deseosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora