Desde hace un tiempo, un joven le ha pedido a Karin pequeños trabajos fuera de su oficio como prostituta. La constante cooperación, ha hecho que ella se enamore de él, aunque sabe que difícilmente alguien se enamoraría de ella. Sin embargo, nace una...
Antes de que acabe el mes, les dejo la actualización de esta historia, la cuál, espero que les guste.
Sin más, los dejo con la actualización n.n
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Intenté contener las lágrimas antes de que salieran. De verdad que lo intenté, pero supe que no podría sostenerlas desde que mis gimoteos se camuflajeaban con los gemidos de placer.
Sasuke me veía sorprendido, casi asustado y su primer reflejo fue querer separarse, pero yo lo sostuve con fuerza.
—No estoy triste —dije hipando.
—¿Te lastimé?
—No. Al contrario —le sonreí. Él no supo qué decir y yo me tomé un instante antes de continuar— Me hiciste muy feliz con todo esto —me sequé las lágrimas con el antebrazo y murmuré— Ojalá no terminara.
—Sin fin no hay contraste —acarició mi cabello.
Sabía que él tenía razón, pero ¿qué no ya había sufrido por demasiado tiempo? ¿No podía tener un periodo de idilio?
Quizá ese era el problema: para que los buenos momentos brillen, los malos deben durar más y ser peores.
—¿Podemos seguir por esta noche? —pedí acariciándole las mejillas sonriendo.
Él no respondió, pero así como la noche de las gardenias, me hizo el amor toda la noche...
Amor...
Quizá era demasiado pronto para pensar en que Sasuke me amaba, pero el cuidado y la atención que puso aquella noche, me decía que estaba más cerca de lograrlo.
Despertamos después del mediodía, pero ninguno dijo nada.
Yo estaba acostada sobre su pecho desnudo, y él rodeaba mi cintura, y aunque no puedo decirlo con certeza, creo que ambos nos despertamos más o menos a la par.
Me pregunté si debía agradecerle. Después de todo, cumplió la petición que le hice, pero sentía que si lo hacía, podría arruinar el momento.
—Deberíamos desayunar —oí su voz.
Asentí, pero ninguno se movió y tuvieron que pasar algunos minutos antes de que uno de los dos volviera a romper el silencio.
—Sasuke... ¿Cómo fue tu primera vez? —me atreví a preguntar. Quería aprovechar el momento para hacer las preguntas con las que intentaba acercarme a él.
Era consciente de que mi pregunta era demasiado atrevida. Incluso se sentía como si lo obligara a responder como pago, después de haberle contado mi propia experiencia.
—No lo recuerdo.
—No tienes que mentir si no quieres decírmelo —suspiré— No es fácil de hablarlo. Y no se hace con cualquiera.