Desde hace un tiempo, un joven le ha pedido a Karin pequeños trabajos fuera de su oficio como prostituta. La constante cooperación, ha hecho que ella se enamore de él, aunque sabe que difícilmente alguien se enamoraría de ella. Sin embargo, nace una...
Con muchísimos tropiezos que me han impedido actualizar, hoy vengo a subir algunos de los capítulos que tengo disponibles.
Por tiempos, no podré subir todo lo que tengo esta semana, pero me alegra saber que al menos esta semana podrán ver capítulos nuevos, no sólo de esta historia, sino de algunas más n.n
Sin más, los dejo con el capítulo de hoy n.n
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Sasuke me miró en silencio antes de salir del carruaje y me ayudó a bajar de él como si fuera lo más precioso y delicado.
Esta vez no hubo nadie que interfiera en nuestro camino, y entramos a la casa juntos como pareja.
Cuando el anunciador avisó de nuestra llegada en el salón, todos volvieron su vista hacia nosotros.
Las miradas nos invadieron.
Las voces se apagaron.
Los músicos dejaron de tocar.
Al principio no noté la reacción colectiva porque tan pronto como pisamos el salón, tuve el instinto de buscar con la mirada a la prometida de Sasuke. No obstante, la reacción de la gente me hizo volver a mi papel.
Sasuke me condujo dentro del salón, y los murmullos a nuestro alrededor comenzaron:
"¡La trajo!"
"¿Ese es el vestido hecho por Madame Mitarashi? Es hermoso"
"El talento de Madame Mitarashi ha conseguido que una mujer como ella parezca una de nosotros"
"No, no. Hay que admitir que esa mujer no es cualquiera. En el baile de los enamorados de no ser por los rumores, también habría pensado que era una noble"
"Pobre señorita Haruno, debe estar destrozada"
"¿Crees que el Marqués consiga hacer entrar en razón al joven Uchiha?"
"Ya ha desafiado a sus padres por ella..."
Los murmullos resonaban al mismo tiempo, pero las ideas se repetían: no se decía nada nuevo. Actuaban como si lo fuera.
Tolerar los señalamientos era sencillo. Lo había hecho toda mi vida en el burdel. En este caso seguía siendo fácil porque todo era una actuación, pero no pude evitar preguntarme si podría lidiar con ello, si conseguía que fuera real.
Casi de inmediato, antes de poder reflexionar en mi duda, un hombre alto de cabello plateado y media cara cubierta de forma muy particular caminó hacia nosotros. Su sola presencia pareció tensar el ambiente, como si muchos supieran quién era y lo que representaba.
—Bienvenido, Sasuke —saludó a mi acompañante con gesto aperezado. Me miró e hizo un suave movimiento para reconocer mi presencia. Sin embargo, volvió a dirigirse a mi compañero— Creí haber escrito tu nombre y el de Sakura en la invitación.