Capítulo 48

21 0 0
                                        

     Al día siguiente por la mañana Dylan de inmediato se dio cuenta de que su hermana estaba con resaca, no una fuerte, pero resaca al fin y al cabo. La estuvo apresurando para que no se retrasara, luego hizo una mescla que él ocupaba para quitarse la resaca cuando era adolescente, la echó en un termo, subió la maleta al auto y luego se subieron los dos. 

     (T/N) sentía que todos sus sentidos se habían potenciado en un mil porciento, y Dylan, para recordarle que no debía hacer esa mezcla cuando tenía algo importante al día siguiente, puso la radio en una estación que pasaba rock pesado. Cosa que parecía no molestar a su hermana, pero por dentro sentía que cada nota era como un martillazo, con eso le entregó el termo, para de esa forma no objetara a beberlo. 


-Bébelo. - Le iba diciendo mientras iban de camino al aeropuerto. - Con resaca no soportarás el vuelo.

-Huele asqueroso. 

-Y sabe peor, pero no como esa mescla que tú te haces para beber. 

-No me regañes ahora. 

-No lo hago, pero la resaca te hace pensar que si. - Era verdad, no lo hacía, la forma de regañarla era la música. 

-Ni siquiera recuerdo como llegué a casa anoche. 

-El sospechoso obvio lo conoces. 

-Si ajá... de verdad, huele horrible. 

-De un trago, adelante, no nos queda mucho para llegar al aeropuerto. 


     (T/N) miró un poco el termo abierto, no podía soportar el olor, y no sabía si aguantaría el sabor, pero como no quería sentir que se moría mientras estaba volando inhaló profundamente, aguantó la respiración y se tragó la mescla de un solo trago. 


-Que asco. 

-Te quita la resaca, y la música quita las ganas de volver a beber como lo hiciste.

-Lo hiciste asqueroso a propósito. 

-Te hice exactamente lo mismo que yo bebía antes. 

-Te gustaba torturarte.

-Me gustaba la fiesta, mezclar tequila y vodka y que el entrenador no me regañara por la resaca al día siguiente. - ... - Bien, llegamos. 

-Oye esa cosa funciona bien. 


     Sentía como los síntomas asociados a la resaca bajaban. Mientras ella se bajaba del auto Dylan bajó su maleta para entrar al aeropuerto.

     Como (T/N) aún tenía diecisiete años Dylan podía pasar para acompañarla hasta que tuviera que entrar al avión, pero eso no lo libraba de pasar por el control del aeropuerto al igual que su hermana. Cuando les tocó pasar por el detector de metales con ambos sonó. 


-Bien, ¿qué trae señorita? - Le dijo una guardia a (T/N). 

-Solo mis perforaciones. - Se quitó el cabello de las orejas y mostró las varias perforaciones que tenía. 

-¿Algo más? 

-No, dejé mi teléfono en la bandeja.

-Bien, puede avanzar entonces. 

-¿Puede decirme lo que trae señor? - A Dylan se le acercó un guardia. 

-Las perforaciones de la oreja, y la de la ceja. 

-¿Algo más? - Dylan se puso visiblemente avergonzado. 

-Una perforación en el... fsón. - Dijo por lo bajo de forma rara. 

-¿Qué dijo señor?

-Una... perforación en el pezón. - Escuchó la sorpresa de su hermana que lo esperaba. - ¿Ya puedo avanzar?

-Eh... si, si, vaya. - El guardia había quedado desconcertado. 

-¿Tienes una perforación ahí?

-Cállate. 


     Ciertamente no es algo que crees que tu hermano mayor haría. 

     Cuando llegaron a su puerta vieron ahí ya a todos, con los chicos viajarían Daniel y Johny, por ser los sensei, claro. Al llegar con ellos los primeros a los que saludó Dylan fue a los señores LaRusso. 


-Señor LaRusso, le agradezco de nuevo por cubrir los costos del vuelo. 

-A, bueno, es lo menos que puedo hacer, los chicos se ganaron con esfuerzo sus lugares en el torneo. 


     Mientras su hermano hablaba con los adultos presentes, (T/N) saludaba a sus amigos, cuando llegó el turno de saludar a Halcón, el chico la abrazó con ternura, eso la sorprendió, porque lo último que recordaba de la fiesta era la pequeña pelea que habían tenido, así que si bien correspondió al abrazo miró a Sam, como preguntándole con la mirada que había pasado en la fiesta de anoche. Halcón, por su parte, al abrazarla, lo hacía porque tenía una decisión tomada. 


-Bueno chicos, ya estamos por abordar - Hablaba el señor LaRusso. - Ya tienen sus pasajes, recuerden, son seis horas de vuelo, cuando lleguemos iremos directo al hotel y luego hay una ceremonia para dar inicio al torneo, después los llevaran a un recorrido guiado en un acuario, para que se conozcan con los demás chicos.

-Iremos con todo - Interrumpió Johny. - Vamos a este torneo para ganar. 

-Si, eso Johny... abordemos chicos. 


     En el avión, Sam, (T/N) y Devon iban sentadas juntas en una fila, Demetri, Halcón y Miguel en otra, y Johny Daniel y Robby en otra. Llevaban como dos horas de viaje cuando (T/N) se quedó dormida, Miguel por su parte escuchaba música, Demetri iba leyendo sobre el MIT y Halcón revisaba algo en su teléfono. 

     En un momento Miguel miró hacia el lado de Halcón y notó que estaba revisando las playas cerca del hotel en donde se quedarían. 


-¿Piensas pasar los días en la playa después de las competencias? - Le preguntó quitándose un audífono. 

-Algo así.

-Esa respuesta no la esperaba.

-Es que... quiero hacer algo distinto. 

-¿Para qué?

-No... para nada.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: a day ago ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

La cobraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora