Dos mundos

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—"imposible". Spider-Man Hablando.

—"por un demonio" .Pensamiento de personajes.

"no puedo seguir así". Pensamientos de Spider-Man

—"haré lo que tu me pidas". Personaje hablando.

Ningún personaje de la serie love is war o Spider-Man me pertenecen

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—"Yo tengo un amigo".

La voz de Yui Nakamura era como miel tibia, fluyendo con una confianza casi insultante mientras leía frente a toda la clase. Una sonrisita que podría venderle seguros de vida a un condenado a muerte se dibujaba en su rostro, haciendo que cada sílaba sonara a la vez dulce y maliciosamente entretenida.

El contexto de esta escena era, por decirlo suavemente, ridículo. Tras la misteriosa y convenientemente olvidada explosión que había pulverizado la prestigiosa Academia Shuchi'in, reduciéndola a un montón de escombros caros, la profesora de literatura tuvo una idea brillante. Para procesar el trauma colectivo, o más probablemente para cumplir con el programa sin esforzarse demasiado, asignó una tarea de una simpleza ofensiva: escribir en una plana qué habían hecho durante "las vacaciones".

Unas vacaciones tan voluntarias como una visita al dentista, por supuesto. Un receso forzado mientras un ejército de contratistas trabajaba a triple turno para reconstruir el templo de la élite japonesa.

Y ahora, Yui, en lugar de relatar sus propias aventuras de millonaria aburrida, había decidido desviar la atención.
—"Este amigo mío es, para usar una palabra que seguramente le haría vomitar un poco en la boca, simplemente... increíble ",hizo una pausa dramática, escaneando las caras de sus compañeros con deleite,—" No pienso hablar de mí, sería un desperdicio de tinta y saliva. Francamente, me produce un morbo fascinante hablar de él. Su vida, que a primera vista parece tan monótona como ver secar pintura, es en realidad el espectáculo más extrañamente cautivador que he presenciado".

Lunes.

Gran reapertura de la gloriosa y recién ensamblada

Academia Shuchi'in.
El alumnado entero estaba formado en filas marciales dentro del estadio cubierto. El mismo lugar donde se celebraban las arengas del director y las elecciones fraudulentas del consejo estudiantil. Todo había sido reconstruido con una precisión maniática, una réplica exacta del original, solo que con ese olor a nuevo que marea y sin el alma que dan los años.

Bueno, casi exacta. Hubo una "mejora". El antiguo suelo de caoba, que crujía con la historia y la dignidad, había sido reemplazado por un mármol italiano tan pulcro y brillante que uno podría usarlo de espejo para comprobar si tenía un moco colgando. Una mejora, decían. Claro, si tu idea de mejorar es cambiar un suelo noble por una superficie diseñada para que cualquier caída resulte en una fractura de cráneo con calidad de quirófano. El eco de los zapatos era ahora más agudo, más frío, como si la propia academia se hubiera vuelto más pretenciosa.

Y en medio de una de esas filas anónimas, encorvado y con la mirada perdida, estaba Yu Ishigami. El tesorero del Consejo Estudiantil. ¿Por qué estaba allí, mezclado con la plebe, y no en el podio junto al resto de los monos de circo que componían la élite estudiantil?

La respuesta era tan simple como deprimente: porque no le daba la real gana.

«¿Subir ahí para qué?», pensaba mientras el director comenzaba su discurso sobre la resiliencia y el espíritu inquebrantable de Shuchi'in. «Para sonreír como un idiota mientras Fujiwara-senpai hace alguna monería para la galería o mientras Iino me lanza miradas asesinas por no tener la espalda perfectamente recta. Prefiero mil veces ser una sardina anónima en una lata de estudiantes que estar allá arriba, fingiendo que me importa el discurso motivacional número cincuenta y ocho sobre cómo superar la adversidad... una adversidad que, seamos honestos, a la mayoría aquí le supuso tener que usar la piscina de su segunda casa de verano».

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