La despedida que nunca ocurrió. Pt-1
Los veranos en el campo siempre tenían ese olor a flores y a pan recién hecho que salía de las cocinas a primera hora del día.
Tu eras apenas una niña, cuando el llego a casa de tus vecinos, al instante te diste cuenta de que Henry no era como los demás chicos que solían traer de la ciudad para ser acogidos por familias de campo, como la tuya, como la de tus vecinos.
No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, sus palabras sonaban como si estuviera eligiendo cuidadosamente cada una. Era tan educado, tan caballeroso, te costaba trabajo creerle a tu madre quien te aseguraba que lo habían traído de uno de los barrios mas precarios de la ciudad. Solían sentarse en la cerca que separaba ambas casas, masticando trozos de manzana y buscándole forma a las nubes.
A veces, cuando nadie los veía, se tomaban de la mano tímidamente.
Y, en las noches de fiesta, se robaban algunos besos detrás de los tendederos. Eran besos torpes, fugaces, en ocasiones eran simples roces acompañados de risitas cómplices.
Parecía que ambos terminarían juntos, tu heredarías la casa de tus padres al ser hija única, ya lo podías ver, el saliendo cada mañana a trabajar en el campo, tu acompañándolo a la puerta para despedirlo con un beso, esperarlo cada tarde con la cena echa, tener hijos, ser miembros activos De la Iglesia, tener un perro, en fin, vivir una vida plena. Sin embargo la vida no tenia intenciones de complacer tus mas grandes deseos.
Un día, sin aviso, él se fue.
Un hombre muy bien vestido había ido a buscarlo, y Henry decidió seguirlo.
Mientras armaba una improvisada maleta metiendo todo lo que veía a su alcance entraste a su habitación corriendo, su madre había corrido a buscarte en cuando escucho sus intenciones de irse, te saco a rastras de tu hogar y te pidió a empujones que lo convencieras de quedarse, trataste convencerlo, de verdad que lo hiciste, poco falto para que te arrodillaras, sin embargo el tomo tu rostro con aquella ternura digna de el, y con un ultimo beso menciono que era temporal, que solo quería conocer a su familia, prometio que volvería.
Sabias que no podrías reprocharle aquello, así que no te pudiste hacer mas que dejarlo ir, esperabas que cumpliera su promesa, pero pasaron los días, las semanas, los meses, luego un año y el... simplemente no volvió. Ni una nota. Ni una despedida.
Pasaron los años. La madre de Henry así como sus hermanos se alejaron cada vez un poco mas dejándote a la deriva.
Aunado a ello las cosas con tu familia tampoco marchaban bien. La guerra no te había quitado tu padre, sin embargo si le había arrebatado la cordura, ahora con su avanzada edad no había echo mas que empeorar, causando que lo echaran de su trabajo en la mina. Sin posibilidad de que lo contrataran en algún otro lugar el dinero comenzó a escasear, los trabajos ocasionales que tenia tu madre como costurera no aportaban mucho y los gastos se convirtieron en una soga apretando cada día más.
Con una pequeña maleta y tus zapatos más presentables, te subiste al tren rumbo a la ciudad mas cercana. La ciudad me recibió con el ruido de tranvías, el bullicio del mercado y el olor persistente del humo industrial.
Buscaste sin éxito trabajo, la mayoría eran trabajos en las fabricas con un mísero sueldo que no te alcanzaría mas allá que para sobrevivir al día.
La desesperación se apoderaba de ti, cada vez te alejabas mas de casa en búsqueda de aquel trabajo, y aunque no tenías un plan, sabias que no podías alejarte tanto de tu hogar.
En un golpe de suerte mientras arrastrabas los pies en rendición lo viste, un chico moreno colgaba un letrero de "se solicita personal" frente a lo que parecían ser un pub.
Suspiraste, trabajar con borrachos no era tu trabajo de ensueño, pero era la unica opción que te quedaba y ademas, siendo sinceros, en tus sueños no trabajabas, así que daba lo mismo ya.
Empujaste la puerta con pesar, el olor a alcohol barato mezclado con humo de cigarro inundo tus pulmones provocando que tosieras suavemente, te dirigiste al barman directamente.
–Vengo por el trabajo.– Dijiste rezando porque no te echaran del lugar
–Un momento.–Dijo sin siquiera mirarte –Polly, aquí hay una chica que quiere saber mas de el empleo.–Grito y siguió sirviendo tarros de cerveza ágilmente, te preguntabas si podrías servir tragos con esa rapidez cuando una mano se poso en tu hombro.
–Ven conmigo.–Dijo mientras te guiaba hacia lo que parecía ser un salón privado al fondo.
–¿Sabes leer?.–Pregunto directamente mientras tomaban asiento
Asentiste –Por supuesto, se leer, escribir, puedo atender llamadas telefónicas, recados, redactar documentos.–Mencionaste mintiendo un poco, en tu vida en el campo ni siquiera había teléfonos, sin embargo tu tía Helen te había contado alguna vez como funcionaban y no parecía tan complicado.
Un brillo atravesó su mirada y asintió sonriente –Perfecto, estamos buscando alguien como tu.– aseguro –Mi sobrino Thomas necesita una secretaria, no aquí claro, es una oficina muy bonita.–Menciono mientras te servia un trago.
A pesar de que nunca antes probaste el alcohol hiciste un inmenso esfuerzo por beberlo, no querías rechazarla, algo en esa mujer imponía haciendo que te sintieras diminuta frente a ella. Charlaron por lo que pareció una eternidad, le contaste tu vida en el campo y lo que habías pasado, ella escucho atentamente mirándote con cierta comprensión maternal.
Antes de que te retiraras aceptaste el empleo. La paga era buena. Demasiado buena para rechazarla. Y aunque había algo en su mirada que te advertía que aquel trabajo no era para una chica como tu, tampoco podías exigir mas allá.
El mismo chico que habías visto horas atrás colgando el letrero fue enviado a acompañarte al hotel en donde te hospedarías. A su costado un joven demasiado tímido los acompañaba, creíste escuchar que su nombre era Finn pero no estabas segura de ello.
Mientras llegaban al hotel un hombre se acerco a ustedes saludando brevemente con un asentimiento leve, sin embargo la luz de la farola te impidió ver mas allá de su silueta, se perfume inundo tus fosas nasales robándote el aliento por un segundo. Sin mirarte se dirigió a los chicos que te acompañaban:
–¿Vieron a mi madre?.– Murmuro con una voz ronca que te volcó el corazón- No podía ser verdad
–Michael.– Saludo el pelirrojo.
–Polly sigue en el Garrison, menciono que se encontraría con Tommy.–Respondió el moreno dandole una palmada en el hombro
Respiraste aliviada al escuchar ese nombre, no era el, no era Henry. Entraste rápidamente al edificio agradeciendo brevemente a los chicos y diste la vuelta sin mirar a aquel extraño.
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Peaky Blinders - One Shots
Fiksyen PeminatLos Peaky Blinders y tu. One Shots e imaginas de la serie británica Peaky Blinders Algunos salidos de mi imaginación, otros tantos traducidos desde Tumblr Disfruten ✌
