Finalmente en casa
Bonnie Gold - Lectora
El llanto del bebé te despertó, antes de que lo hiciera el sol, y dejaste escapar un gemido silencioso, frotándote los ojos como una forma de despertarte, haciendo para levantarte de la cama.
-La traeré, amor.- La voz igualmente cansada de Bonnie vino de tu lado, colocando un rápido beso de buenos días en tu frente, antes de que sintieras la fría corriente mientras él saltaba de la cama. Nunca entenderías cómo tu marido puede ser tan mañanero.
Nunca lo fuiste, incluso antes de tener un bebé de ocho meses, y depender de tres horas de sueño y una taza de cafeína todos los días.
-Tú, Bonnie Gold, eres un enviado de Dios- Sonreíste, escuchándolo reír, mientras te empujabas con tus codos para quedar sentada, envolviendo otra manta tejida a tu alrededor.
Bonnie levantó a tu hija llorando, murmurándole dulces palabras, mientras se calmaba, sus manos, como la estrella de mar que Esme te mostró en la playa una vez, agarraron el aire.
No pasó mucho tiempo antes de que estuvieran todos acurrucados en la cama juntos de nuevo, su pequeña hija, Elizabeth Zina (llamada así por tus dos madres) recostada entre ustedes dos, sus manos una vez más extendidas, jugando con su cabello, con esa mirada de absoluta fascinación en su rostro, mientras Bonnie jugaba al escondite con su mono de juguete. Ella se rió y pateó sus piernas cuando el mono volvió a estar a la vista, y tu le alisaste el cabello, lo que parecía estar creciendo en los rizos característicos de Polly Grey, lejos de sus ojos.
-Se siente extraño estar de vuelta aquí- Murmuraste mirando por la ventana, viendo el campo y, a varios kilómetros de distancia, la ciudad donde habías crecido.
-Así es. Tengo la sensación de que esta es la última vez que vamos a tener paz por un tiempo- Te lanzó una sonrisa.
Él tenia razón, por supuesto. Ambos habían decidido que, después de cinco meses de viaje, mostrándole el campo a tu hija pequeña, tal vez era hora de volver a tu ciudad natal. Bueno, fue idea de Bon al principio, cuando se dio cuenta de que con frecuencia extrañabas más tu hogar.
-¿Estás seguro de que esto es lo que quieres, Bon?- Le preguntaste con cuidado, capturando sus ojos con los tuyos, distrayéndole del juego del escondite.
-Quiero que seas feliz. Entonces sí. De todos modos ... -Una de sus manos presionó suavemente su estómago ligeramente hinchado. -Tengo la sensación de que esta vez necesitaremos un poco más de ayuda-
Su mano colocada sobre la suya, trazando patrones en ella.
-Pero este no es tu estilo de vida. No viviendo en una casa, yo-
-Amor. Dondequiera que estés, dondequiera que estén, ahí es donde quiero estar. No me importa si es una caravana o una casa.-
-Me aseguro de que tengamos una casa en el campo. Y podemos quedarnos con la caravana, y podremos viajar cuando no estés boxeando- Continuaste.
-Suena perfecto- Te besó rápidamente, con cuidado de no aplastar a Elizabeth entre los dos.
-El matrimonio te ablandaba, Bon- Bromeaste
Puso los ojos en blanco con una sonrisa.
-¿Me hiciste suave? ¿No te acuerdas de Y/N Shelby salvaje?-
Te reíste.
-Yo no era el salvaje-
-Robaste el auto de Tommy y lo chocaste contra una pared-
-Los accidentes ocurren. Además, recuerdo vagamente que alguien estaba en el asiento del pasajero.- Bonnie soltó una carcajada.
-Todavía tengo la cicatriz de eso.-
-Todavía tengo la cicatriz de la cesárea de tu bebé, así que creo que estamos igualados-Sonreíste.
-Nunca vas a dejar pasar eso, ¿verdad?-
-Nunca.- Sonreíste con suficiencia.
Escuchaste un auto afuera, soltando un chillido de emoción y saltando, levantando a Elizabeth.
-¿Ese es el tío Finny, Eh? ¿Tío Finny?- Le preguntaste a tu bebe, dirigiéndote hacia la puerta, evitando la abundancia de juguetes que la ensuciaban.
Tu hermano estaba en la puerta, luciendo un poco más alto que la última vez que lo viste, y más pecoso, con una sonrisa en tu rostro.
-¡Finn!- Sonreíste, corriste escaleras abajo, lo abrazaste con fuerza con un brazo, tu bebé en el otro, oliendo su colonia familiar que te hacía sentir aún más como si estuvieras en casa.
-¡Hola, Eli!- Él sonrió, inclinándose un poco para estar a la altura de su rostro, extendiendo su meñique, que ella agarró de inmediato, mirándolo como si lo reconociera vagamente, con su sonrisa de bebé en su rostro.
Si. Finalmente estabas en casa.
Que show bombones, hoy amanecí de buenas así que aquí esta el siguiente shot del día.
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Peaky Blinders - One Shots
Fiksi PenggemarLos Peaky Blinders y tu. One Shots e imaginas de la serie británica Peaky Blinders Algunos salidos de mi imaginación, otros tantos traducidos desde Tumblr Disfruten ✌
