Capitulo 16

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El día de su graduación había llegado, Lala debía estar temprano en la escuela para su ceremonia, había entregado su discurso una noche anterior y solo le quedaba calmar la sensación que tenía en la boca del estómago

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El día de su graduación había llegado, Lala debía estar temprano en la escuela para su ceremonia, había entregado su discurso una noche anterior y solo le quedaba calmar la sensación que tenía en la boca del estómago.

Se miró en el espejo, había escogido un vestido de satén azul celeste, con encaje en el escote de corazón, una falda asimétrica que estaba decorada con diamantes fantasía y un corset en el frente. Lala lo había estilizado con unas medias de red transparentes con brillantina y tacones del mismo color que el vestido que además se ataban por dos cintas gruesas que quedaban en forma de moño.

Llevaba unos guantes de encaje con pequeños diamantes, un anillo que su madre le había regalado además de una bonita gargantilla de pequeños diamantes. Se había pintado las puntas de su bello cabello rubio de un color negro azabache y que hacía contrastar toda su apariencia, igual que sus labios de un intenso rojo.

Le encantaba su apariencia, con el cabello totalmente suelto, las mejillas sonrojadas y un bonito maquillaje lleno de pedrería y brillos blancos.

Alice estaba tan molesta con ella, ya que Lala no había dejado que le tocara un solo cabello, ella quería hacerse cargo por completo de su apariencia. Eso no le había gustado nada a su tía, aún cuando Lala no fue grosera, solo pidió vestirse como a ella le gustaba.

Tomó una última respiración frente al espejo, tomó su cartera, guardó su teléfono y salió de su habitación. Al bajar las escaleras su mamá tomó la típica primera foto y Larissa sonrió con tanta alegría que le dolieron las mejillas.

—Quedó espectacular, no sabía que habías aprendido a coser, yo nunca te enseñé eso— dijo Rosalie al ver el vestido y abrazó con fuerza a su hija.

Emmett también la abrazó, la cargó y le dió vueltas en el aire haciendo reír a Lala a carcajadas, después el resto de la familia siguió, o al menos quienes estaban presentes.

—Tu tía Mary tuvo que... Qué ir con Alice, Pero te dejó un regalo— Jasper le entregó una anforita de bolsillo con su nombre grabado.

—Tiene clase.

—Todo el estilo de Mary— replicó Jasper y para su sorpresa Rose les tomó una foto.

—Bien, bien, los regalos después. Recuerda cariño, estaremos ahí exactamente en una hora y media, no más y no menos, el fotógrafo estará ahí, me aseguré de que tú toga y tu birrete estuvieran impecables y estaré ahí en cuanto empiece la primera palabra de tu discurso, ahí en primera fila.

—Ella quiso decir estaremos, los dos, cariño— irrumpió Emmett y Lala se río.

—Bien, los veré ahí y si llegan tarde detendré el tiempo.

Lala sonrió, tomó las gracias de su madre, y salió casi corriendo, abrió el auto y se subió, encendió el motor y justo cuando iba a echar el auto en reversa, Jasper se coló en el asiento del copiloto.

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