EL LOBO SALVAJE

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NED

La reunión con Lord Varys había sido cuando menos entretenida, pero al mismo tiempo su cuerpo se había puesto rígido tras la conversación con la araña.

- La fragilidad del cuerpo humano, Lord Stark. - Lord Varys sacudió la cabeza pesarosamente. - Nuestro noble rey ha partido y nos dejó con la ausencia de un líder fuerte.

Ned asintió, aquellas cortesías de La Araña lo repudiaban, pero había llegado a comprender su utilidad.

- Así es, Lord Varys.

- Pero estoy seguro que vos como Lord Regente seréis un acérrimo aliado de su majestad el príncipe.

Varys lo miro con aquellos ojos inquisidores suyos, como si con ellos pudiera escudriñar en todos sus pensamientos, casi parecía que si los miraba un momento más este descifraría la totalidad de sus planes. Aparto la mirada del hombre regordete con tal velocidad que su mente sufrió un leve mareo.

Varys soltó una risita dulce, parecida a la de una doncella en la flor de su juventud.

- Oh, Lord Stark. No seáis tímido. - Lord Varys tomo asiento en una de las bancas de piedra del bosque de Dioses. - Canciones extrañas han llegado a mis oídos.

- ¿Alguna de interés para mí?, Lord Varys. - Ned tomo asiento junto al hombre.

- Demasiadas mi señor, demasiadas para mi gusto. - La voz de Varys, antes suave; ahora era más grave, casi como si la persona junto a él fuera una distinta. - Canciones sobre lobos marinos, dragones rojos y ejércitos.

- Soy bastante mayor para canciones de caballeros y dragones, Lord Varys. Aunque a mi hija le podrían agradar tales historias.

- Vuestra hija, si, sin duda le agradarían. - La voz de Varys volvió a suavizarse. - Sin duda se convertirá en una mujer hermosa... si vos se lo permitís, claro está.

La mandíbula de Ned se tensó. La imagen de su dulce hija, fascinada con historias de caballeros con armadura reluciente vino a su mente, envuelta en las redes de una araña.

- ¿Deseáis decirme algo?, Lord Varys.

Ned hizo el máximo esfuerzo de contener su ira tras las palabras del hombre junto a él.

- Sin duda, mi señor. - Varys se irguió, haciendo que Ned tuviera que alzar la mirada para poder ver a Varys a los ojos. - Os habéis vuelto hábil, Lord Stark, pero seguís siendo un niño comparado con los grandes jugadores. ¿O acaso creéis que las pequeñas reuniones en vuestros aposentos han pasado desapercibidas?

- No sé a qué reuniones os réferis. - Ned se levantó de su asiento. Aquel hombre era más bajo que él, pero Ned se sentía del tamaño de un recién nacido hablando con Lord Varys. - Soy un fiel sirviente a la corona, y a su majestad.

- ¿Pero a cuál corona profesas vuestra lealtad?, mi señor, ¿A la del príncipe Joffrey?, ¿A la de Stannis?, ¿La de Renly? - Ned vio como aquel hombre se burlaba de él con su mirada. - ¿O quizás a la de vuestro sobrino?

Las palabras escaparon de Ned, su cuerpo se puso frio y una fina capa de sudor comenzó a aparecer en su frente. Todo esto fue notado por el maestro de los susurros.

- No os preocupéis, Lord Stark, no tengo intención alguna de revelar vuestros planes, sean cuales sean estos.

- ¿A quién servís?, ¿A quién le entregas tu lealtad?, si es que posee alguna lealtad dentro de sí.

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⏰ Last updated: Nov 08, 2025 ⏰

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